jueves, 3 de enero de 2019

‘Bennu’ y ‘Osiris-Rex’. Astronáutica

O lo que es lo mismo, un pequeño asteoride y la sonda estadounidense que lo orbita. Es decir, la segunda de las tres (3) misiones espaciales que les anunciaba a primeros de año que se solaparían en el tiempo, si bien ésta tiene lugar a mucho menor distancia que la protagonizada por la sonda New Horizons y el objeto Ultimate Thule.
Otra escala de distancia por supuesto, pero sin duda un sucedido también singular, pues se trata de la orbitación a un asteroide a casi un kilómetro y medio (1,5 km) de su superficie. Una maniobra nunca intentada sobre una roca tan pequeña como ésta, tan solo unos quinientos metros (500 m) de diámetro, y por ende con una fuerza atractica, ya se la puede imaginar, microgravitatoria.
Un acercamiento espacial que tiene lugar a ciento diez millones de kilómetros (110 000 000 km), teniendo como protagonistas a la sonda Osiris-Rex de la NASA, el artefacto humano encargado de realizarlo, y a Bennu, el cuerpo astronómico. 
Sonda Osiris-Rex
Lanzada el 8 de septiembre de 2016 desde cabo Cañaveral, su nombre corresponde al acrónimo de Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer, y desde el pasado 3 de diciembre está cartografiando al asteoride, lo que hará durante varios meses para, aproximadamente en julio de 2020, empezar la recogida de muestras.
Una operación de extracción, objetivo final de la misión, en la que tocará el suelo del asteroide durante cinco segundos (5 s) retirando una muestra de tierra. Con posterioridad retornará a la Tierra con su cargamento listo para ser analizado.
De su orbitación sobre el polo norte, la región ecuatorial y el polo sur de Bennu, se podrán deducir datos acerca de su masa, composición química, velocidad de giro, forma, etcétera. Y a partir de la tierra extraida, una valiosa información que podría ayudar a conocer cómo se formaron los planetas y comenzó la vida.
La sonda está dotada de tres tipos de cámaras (PolyCam, MapCam y SamCam) y entre otros instrumentos cuenta con OLA, un altímetro láser y con tres espectrómetros OTES, OVIRS y REXIS.
Asteroide Bennu
Pertenece al tipo de asteroides más antiguos del Sistema Solar y se cree que permanece (casi) inalterado desde que se formó, hace unos cuatro mil millones (4 000 000 000) de años. De ahí la importancia de su estudio in situ, al no haberse transformado los compuestos orgánicos y los aminoácidos que contiene, básicos para la vida en nuestro planeta.
De manera que Bennu, además de ser un testigo silente de los orígenes del sistema solar, también podría ser portador de los componentes químicos básicos para la vida. No olvidemos que cuando estos cuerpos se acercan a la Tierra e impactan, gran parte de su contenido arde en la atmósfera con lo que se pierde una parte importante de información.
Y si del cinturón de Kuiper comentamos hace unos días, a propósito de la New Horizons, que vienen los cometas, ahora habría que recordar que, del cinturón de asteroides, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter proceden los asteroides. (Continuará)
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