Lo que se aprende en la vida, lo que se puede enseñar,
es la técnica del paso al conocimiento.

Cesare Pavese (1908-1950), escritor italiano

jueves, 3 de enero de 2019

‘Bennu’ y ‘Osiris-Rex’. Mitología

(Continuación) Precisamente fue uno de estos objetos el que, al salirse de su órbita, pudo protagonizar la extinción no solo de los dinosaurios, sino de la mayor parte de la vida marina en nuestro planeta, hace unos sesenta y ocho millones (68 000 000) de años.
Con la información que extraigamos de esta exploración, es más que posible que ampliemos nuestro conocimiento sobre los asteroides que podrían impactar en la Tierra lo que, estarán conmigo, tiene su importancia. Al menos eso opinan en la revista científica Astrobiology Magazine.
Por otro lado, estos cuerpos contienen recursos naturales como agua, sustancias orgánicas y metales, que podrían ser vitales tanto en el desarrollo económico del planeta como en el de la exploración espacial futura. Bueno, sin proponérmelo, les he dejado dos o tres flecos divulgativos sueltos de lo más interesante, que habrá que hilvanar en otra ocasión.
Y como no deseo dejar uno más, no se lo he comentado hasta ahora pero han de saber que, tanto esta misión de la Osiris-Rex, como la de la New Horizons y la de Juno que explora Júpiter, forman parte del programa Nuevas Fronteras de la NASA.
La cuestión mitológica de los nombres: Bennu
Empezando por el asteroide, que fue descubierto el 11 de septiembre de 1999 y en principio se le designó como 1999 RQ36, ya saben cómo funciona la cosa nominativa astronómica. Sólo cuando fue seleccionado como destino de la sonda espacial Osiris-Rex, la Sociedad Planetaria convocó un concurso público para ponerle otro nombre más popular.
Y entre más de ocho mil (8 000) propuestas recibidas, el comité seleccionó la de un niño de nueve (9) años, Michael Puzio, que por aquel entonces estudiaba tercer grado en una escuela de Carolina del Norte. El nombre que propuso, Bennu, fue por un pájaro relacionado con el dios egipcio Osiris. Lo que estarán conmigo, no deja de ser una asociación sorprendente, tratándose de un niño de esa edad.
Según la criatura, con los paneles extendidos y la “aguja” con la que tomaría las muestras materiales del asteroide, la imagen le recordaba a una garza, que es una de las formas con la que, en el Antiguo Egipto, se representaba al ave mitológica Bennu, el Fénix griego. No sé ustedes, pero a mí no me cuadra mucho, al fin y al cabo, son solo nueve años.
La cuestión mitológica de los nombres: Osiris
Para más inri, la elección del nombre de la sonda por parte de la NASA no tuvo nada de casual y sí bastante de carga mitológica. El acrónimo Osiris-Rex (del inglés, ‘Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer’) responde en la historia egipcia con la del dios Osiris de la resurrección, que encarna además la fertilidad y la regeneración del Nilo.
Lo que está bien traido pues la misión espacial tiene como objetivo general, estudiar la composición química del asteroide y, como específico, encontrar materia orgánica en él, o sea, los bloques básicos que sirvieron de “ladrillos” para la fabricación de la vida.
Por cierto, un pajarito quizás egipcio, me dice al oído mientras me sobrevuela los hombros y lee lo que escribo, que el templo dedicado a Bennu era célebre por las clepsidras y otros dispositivos para medir el tiempo que en él se custodiaban. Un nexo más que dejo al aire, ahora relacionado con la metrología. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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