Estos días azules y este sol de la infancia.

Antonio Machado Ruiz (1875-1939), poeta español

jueves, 24 de enero de 2019

VCM-05. VENENO, TÓXICO Y TOXINA

De la voz latina ‘venenum’, son muchos los sinónimos a los que está asociado este término de veneno, entre ellos: tóxico, ponzoña, droga, pócima, toxina, etcétera. Incluso tiene acepciones aparentemente ambiguas como: brebaje, cocimiento, filtro, poción, infusión o elixir.
Y, por qué no, también las tiene contradictorias: remedio, droga mágica, medicamento, potingue, ungüento o curalotodo. Una paradoja, esto de ser veneno y también remedio, que de forma magistral recoge una conocida frase que viene a decir que “Nada es veneno y todo es veneno; la diferencia está en la dosis”, y en forma resumida: “La dosis hace el veneno” (del latín ‘sola dosis facit venenum’)
Pero mientras llegamos a este punto y para los intereses de esta charla, intentaré delimitar a grandes trazos, el significado que le asignamos a algunos de los términos anteriores.
Diferenciando que es gerundio
Para los médicos, un veneno, es cualquier sustancia que al ser introducida en el organismo humano puede causarle graves trastornos, llegando en ocasiones a producirle la muerte.
Desde este punto de vista sería equivalente al de tóxico, entendido este sustantivo como sustancia capaz de producir algún efecto nocivo en los seres vivos. Una palabra que, etimológicamente, deriva del griego ‘toxon’ que, ni más ni menos, alude a la flecha y el arco.
Ya ven por dónde voy, el famoso curare amazónico utilizado para cazar y que, en altas dosis, produce parálisis muscular y respiratoria e, incluso, la muerte”.
Por diferenciar y a otros efectos, se suele reservar el término tóxico para designar a los agentes que pueden alterar, de forma accidental, el equilibrio vital de un organismo. Mientras que el de veneno se aplicaría por su uso, cuando éste no es otro que la intención consciente de hacer daño si se trata de una persona, o el objetivo de supervivencia de un animal o una planta.
Por último, el término toxina, del griego toxikón que significa “flecha”, fue introducido a finales del siglo XIX por el químico orgánico Ludwig Brieger (1849-1919), para referirse a toda sustancia venenosa producida por células vivas de animales, plantas, bacterias u otros organismos biológicos.

Es decir, que están excluidas de esta definición todas aquellas sustancias creadas por procesos artificiales, de ahí que también, para destacar su origen orgánico, se las denomine biotoxina.
Por lo general, y desde el punto de vista químico, suelen ser pequeñas moléculas de péptidos y proteínas, capaces de causar enfermedad cuando entran en contacto con, o son absorbidos por, tejidos del cuerpo, interactuando con macromoléculas biológicas como enzimas o receptores celulares.
Y sus efectos varían en su grado de severidad: desde breve y leve, como en el caso de un aguijón de abeja, hasta ser mortal de forma casi instantánea, como ocurre con la toxina botulínica. Pero no todos los venenos son de origen animal o vegetal, también los hay inorgánicos, como los minerales y los gases. Si no que se le digan a Plinio el Viejo.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




1 comentario :

Antonio Sevilla dijo...

¿Para cuándo Plinio en la serie VCM?