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Proverbio griego

jueves, 6 de diciembre de 2018

Cómo no ganar un Nobel: Tener diferencias con el tribunal (3)

(Continuación) Vayamos con la tercera de las condiciones excluyentes, una cuestión ésta de interpretación científica.
C) Tener un rival científico en el tribunal. Rival en el sentido de ser alguien que no coincide de forma activa, con la interpretación y explicación sobre determinado fenómeno. Es lo que le ocurrió al médico canadiense Oswald Avery (1877-1955), uno de los primeros biólogos moleculares y un pionero en el campo de la inmunoquímica.
Él descubrió en 1944, junto con su colaborador Maclyn McCarty, que el ADN (ácido desoxirribonucleico) es el material del que los genes y los cromosomas están formados, así cómo, que estos definen la sexualidad del ser humano. Un descubrimiento sin duda merecedor de un Nobel.
Una hipótesis correcta, es cierto, pero no lo es menos que resultaba demasiado atrevida para aquellos años de la primera mitad del siglo XX. Hasta entonces la ‘verdad científica’ aceptada planteaba que eran las proteínas quienes portaban y codificaban los genes.
Y como la verdad era que, en esta categoría de nobel, se había cometido alguna que otra pifia concediéndolo a investigaciones espúrias, por decirlo de alguna manera, el tribunal sueco del que formaba parte el médico sueco Einar Hammarsten (1889-1968), escéptico respecto a la hipótesis del ADN, se mostró prudente y la descartó.
A modo de ejemplo de pifia de calado en la concesión de este premio, sirva el que le concedieron al médico danés Johannes Fibiger (1867-1928), Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1926 por, supuestamente, haber descubierto un gusano (Carcinoma de Spiroptera, en puridad, Gongylonema neoplasticum) como causante de cáncer de estómago, lo que resultó ser una conclusión errada y falsa de toda falsedad.
En opinión de más de un académico, el de Fibiger probablementes sea “uno de los mayores errores cometidos por el Instituto Karolinska”. En fin, el que esté libre de error que arroje la primera piedra.
Volviendo a la no concesión del Nobel al médico canadiense Oswald Avery, hay quien piensa que pudo deberse a su muerte próxima a los hechos por lo que no dio tiempo a que se confirmara su hipótesis. Explicación que podría ser ya que este galardón no se concede a título póstumo, es la cuarta de las condiciones que inhabilitan para la consecución de este lauredo. (Continuará)
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