La ciencia son hechos y de la misma manera que las casas están
hechas de piedras, la ciencia está hecha de hechos. Pero un montón de piedras
no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia.

Henri Poincaré (1854-1912), filósofo y científico francés

miércoles, 28 de junio de 2017

No me llames Selectividad. Llámame PAU, EBAU, EvAU,... (y 2)

(Continuación) Con esos números no parece el más apropiado para un examen que pretende ser selectivo para la entrada en la universidad ¿Qué selección es ésa en la que pasan más del noventa por ciento de los presentados?
En fin lo dicho ¿No les llama la atención la ausencia de queja por parte de los alumnos, acerca de la dificultad de un examen tan decisivo para sus vidas? ¿No les sorprende que admitan saber lo que les podía caer? ¿Cómo puede ser selectiva una prueba que maneja semejantes resultados?
Mientras escribía lo anterior, y pensaba en posibles respuestas, he recordado esa leyenda universitaria que habla de un economista en ejercicio, que fue a visitar a la universidad a un antiguo profesor. Parece ser que, estando de charla en su despacho, observó un papel encima de la mesa que le resultó familiar, y al ojearlo vio que era un examen.
- Pero profesor, ¡si es el mismo examen que me puso hace ya años!
- Sí. Sólo tengo cinco exámenes distintos y los voy rotando.
- ¿Y no teme que lo descubran?
- Podría ser. Pero a pesar de que las preguntas son siempre las mismas, las respuestas, sin embargo, son diferentes cada año.
Si lo piensa, se trata de una anécdota de lo más reveladora y educativa.
Y ya que hablamos de exámenes, ahora en relación con las respuestas, he aquí una muestra de las muchas que me han enviado algunos profesores. Constituyen una especie de regalía humor-constructivista y las hay de naturaleza diversa.
Unas son cortantes. P: ¿Conoce algún vegetal sin flores? R: Conozco. P: Comente algo del dos de mayo. R: ¿De qué año? P: Afluentes del Duero por la derecha. R: Los mismos que por la izquierda. (Y es que los profesores tienen una forma de preguntar, que ya pueden).
Otras son creativas, aunque incorrectas. P: Traduzca “Cogito, ergo sum”. R: “Le cogí lo suyo”, por la cartesiana “Pienso, luego existo”. P: Traduzca “Ave Caesar morituri te salutam”. R: “Las aves de Cesar murieron por falta de salud”, por el lapidario “Ave Cesar los que van a morir te saludan”. P: Traduzca “Mater tua mala burra est” R: “Tu madre come manzanas podridas”, sorprendentemente correcta. (No, si por algo los llaman latinajos).
También las hay científicas. P: La sal común. R: Tiene un curioso sabor salado. P: Palabra derivada de luz. R: Bombilla. (Ummmm, nunca se me habrían ocurrido). P: El voltio. R: Fue inventado por Voltaire.

P: ¿Quién inventó el pararrayos? R: Frankenstein. (¿Artes y Ciencias juntas, Humanidades al fin? P: Trabajo y energía. R: Trabajo es si cogemos una silla y la ponemos en otro sitio y energía cuando la silla se levanta sola. (Supongo que fuerza es cuando se rompe la silla).
Sin olvidar las “artísticas”. P: El arte griego. R: Hacían botijos. (Siglos de arte resumidos, con perdón, en una puta frase. P: Un cuadro de Velázquez. R: Las Mellizas. (¿Pero no eran Las Mininas?) P: La catedral de Burgos. R: Fue construida por los romanos gracias a un arquitecto americano. (¡Claro! Así, sí)
No me llames Dolores. Llámame Lola ¿Continuará?



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