lunes, 31 de agosto de 2026

¿Qué es el cielo? [CR-368]

[Esta entrada apareció publicada el 17 de julio de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]

Dada la temática de las últimas entradas y el próximo fenómeno celeste agosteño, la pregunta era de esperar antes que después, así que ahí va una prontuaria respuesta: en un principio, hasta ocho acepciones nos da el Diccionario de la Lengua Española (DLE) de este término si bien, para los intereses que nos traen las reduciremos a dos, una científica y otra espiritual, cada una de ellas a su vez con alguna que otra variante o matiz. 

Desde la perspectiva de la ciencia, el cielo es un continuo que va desde la superficie terrestre hasta los confines del universo, es decir no existe una división real del mismo en “niveles” o “capas” aunque, por motivos pedagógicos y una mejor aprehensión, se suele estudiar parcelándolo y a través de diferentes disciplinas. Y así, ya de entrada, este único cielo se suele dividir en dos ámbitos espaciales distintos: atmósfera y espacio exterior.

La atmósfera es lo que vemos desde la superficie del planeta, el cielo atmosférico visible, una especie de bóveda azulada durante el día debido al fenómeno óptico de la dispersión de la luz solar o dispersión de Rayleigh; una especie de esfera (celeste) por supuesto imaginaria sobre la que se proyectan Sol, Luna, planetas o estrellas. Constituida por gases y partículas “atrapadas” por la gravedad newtoniana, como bien sabe resulta fundamental para la vida ya que: contiene el oxígeno O2 (g) que respiramos, regula la temperatura del planeta o nos protege tanto de los rayos solares dañinos como de los meteoritos. Con una altura de unos 100 km sobre el nivel del mar, a su vez se divide en cinco capas (tropósfera, estratósfera, mesósfera, termósfera y exósfera)

El espacio exterior o sideral es una vasta región relativamente vacía del universo que existe más allá de la exosfera, si bien ha de saber que se trata de un límite convencional, una frontera irreal e invisible conocida como Línea de Kármán, y no de un límite físico y abrupto; de hecho, existe otro criterio físico, un valor establecido por la NASA y otras organizaciones que lo colocan a 80 km marcando el inicio de la termosfera y el fin de la mesosfera. En términos prácticos, y por hacernos una idea, su densidad es tan baja que las aeronaves convencionales necesitarían alcanzar velocidades orbitales para sustentarse. No, no hay duda alguna de que el cielo científico existe, pero, ¿qué decir del espiritual?

Ése cuya existencia la mayoría de las religiones afirma considerándolo, bien: un lugar sagrado; un estado de trascendencia donde habita Dios, los seres divinos y las almas de las personas justas; o un lugar de felicidad eterna, paz y comunión divina ¿Existe? ¿qué dice la ciencia? ‘La Biblia nos enseña cómo se va al cielo, no cómo va el cielo’. Galileo.

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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