(Continuación) De la redondez de la Tierra. Verdad y mentira
De esto que le digo no había ni hay ninguna duda, la idea de la esfericidad seguía siendo ampliamente aceptada desde los griegos, y para nadie medianamente formado el planeta era de forma plana (mito del terraplanismo); curiosamente esta es una de las grandes confusiones que se han mantenido a lo largo del tiempo hasta la actualidad, qué le voy a contar que usted no sepa.
En realidad, la ocurrencia no nació hasta las novelas del
siglo XIX donde se hizo popular, gracias, en buena medida, a los escritos que
realizó nuestro homenajeado por razones poco claras quizás. Aquí hay hilo del
que tirar, al que por ahora daremos solo un pespunte de urgencia a fin de
rematar lo que nos trae: los sabios
salmantinos desaconsejaron el proyecto de Colón no por razones de forma
sino por motivos científicos y geográficos de tamaño que estaban más que
documentados.
El comité académico determinó que el navegante erraba en sus cálculos al subestimar el tamaño real de la Tierra y sobreestimar la extensión de Asia, concluyendo por tanto que la distancia oceánica hasta las Indias era mucho mayor; una distancia inabarcable que hacía inviable el viaje por insuperables motivos técnicos e inasumibles riegos vitales. Pues bien, a pesar de este dictamen, el navegante encontró un apoyo crucial en fray Diego de Deza, influyente catedrático, confesor real y arzobispo de Sevilla quien logró mantener vivas sus aspiraciones hasta que la misma reina Isabel la Católica decidió financiar la empresa; por cierto, ambos cuentan con reconocimiento callejero en la ciudad. Ahí lo dejo.
Bien, pero si Colón estaba equivocado, ¿cómo es que llegó a donde llegó? Digamos por ahora en que se debió a una conjunción de circunstancias: de un lado los errores de cálculo del almirante, a los que hay que añadir su confusión entre millas árabes y millas italianas, que jugaron en su contra y a favor de los eruditos. Abro paréntesis. Este error de uso de medidas de longitud me ha recordado un incidente de finales del siglo pasado, el que sufrió en 1999 la sonda espacial estadounidense Mars Climate Orbiter al precipitarse sobre el planeta Marte mientras la orbitaba en misión climática. Todo apunta a que vino motivado por el uso en la NASA del sistema imperial o anglosajón de unidades (pulgadas, millas o galones), mientras que uno de los contratistas utilizó el sistema métrico decimal de unidades (metro, kilogramo o litro). Cierro paréntesis.
La otra circunstancia, ya se la imagina, fue la existencia de un continente, América, desconocido para todos y que como factor en esta historia jugaba ahora a favor de él. Esta es una sinopsis de la verdad y la mentira colombina en este contexto y con ella hago un cambio de campo de conocimiento, de la geografía medieval a la biología decimonónica. No está nada mal. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El
original de esta entrada fue publicado el 13 de julio de 2026, en la sección DE
CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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