(Continuación) Un gas en movimiento que no solo da lugar a lo que conocemos como vientos solares, en la corona también se forman eyecciones de masa que dan origen a las tormentas geomagnéticas. Es evidente por lo apuntado que su estudio resulta esencial para los científicos, pero, hay un problema, ¿dónde no?
Sucede que el centro del Sol es tan, tan,
brillante y comparado con él el brillo de la corona es tan tenue que, por lo
general, los instrumentos de observación convencionales no lo detectan, y la
única manera de que lo haga es que el astro no brille. Claro que eso, de día,
solo ocurre de forma natural cuando se produce un eclipse solar total. ‘Et
voilà’.
... y el eclipse solar total
O lo que es lo mismo, cuando la Luna tapa por completo el Sol y su brillo ya no nos oculta su corona, apareciendo de repente en el cielo una maravilla cósmica y el único y breve, solo unos pocos minutos de duración, recurso del que, durante décadas, los científicos han dispuesto para poder estudiarla.
Y es que durante mucho tiempo los eclipses solares
han servido para estudiar propiedades, tanto de nuestra estrella como de
nuestro único satélite, que no son medibles o visibles normalmente; me viene a
la cabeza el eclipse de 1919 que sirvió para demostrar la Teoría General de
la Relatividad (TGR) de 1915 de Albert Einstein, una teoría
gravitatoria en puridad.
Pero ya sabe que ‘La ciencia avanza que es una
barbaridad’ y en la actualidad estos excepcionales fenómenos espaciales ya
no son imprescindibles para su estudio pues, disponemos de unos instrumentos
llamados coronógrafos.
Unos dispositivos que, por así decirlo, tienen la capacidad de “eclipsar” de manera artificial, cuando y cuantas veces queramos, tanto al Sol como a otras estrellas, y así observar lo que normalmente no podemos por exceso de brillo.
¿El fin de una era?
Es lo que cabría esperar por lo dicho ya que, de un
lado, es evidente que hoy por hoy nadie (o casi nadie) teme ni rinde culto a los
eclipses y, de otro, los científicos cuentan con diversos materiales que los pueden
sustituir a la hora de estudiar la corona, pero. Sabido es que siempre se
encuentra un “pero” en esta cesta de manzanas que es la vida y verá por qué le
digo esto.
Desde el campo de la ciencia, y a pesar de lo dicho,
los eclipses no han dejado de ser esenciales pues aún quedan propiedades de la
corona que solo pueden estudiarse en ellos dado que: uno, los coronógrafos ocultan
no solo el disco solar, también cubren, por necesidades ineludibles de diseño,
zonas solares como la cromosfera y partes más bajas de la corona. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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