Es probable que no haya caído en su presencia callejera, algo nada fácil dada su recogida ubicación tras el foso y a ras del césped que adorna la fachada de la antigua Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, allá en la avenida del Cid frente al “caballo” para entendernos. Le hablo claro de la que fue otrora antigua Fábrica de Tabacos hasta 1950 y de una avenida con CP 41004 y ubicada en el límite de dos distritos: Casco Antiguo, mirando hacia el Rectorado, y Sur, si lo hacemos hacia el Parque de María Luisa/Prado.
Un, al menos a mí me lo parece, muy poco esbelto
monumento de bronce (aleación básicamente de cobre, Cu, y estaño, Sn) y hormigón
(material de construcción formado por un aglomerante con áridos, agua y
aditivos específicos) que representa un globo terráqueo en una extraña posición
horizontal; por otro lado, se trata de una pieza “histórica” pues es un
recuerdo de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.
Uno más que viene a esta tribuna y, si las cuentas no me fallan, la tercera herencia de la misma que tenemos fuera de la Isla de la Cartuja, a saber: la colosal obra ‘El nacimiento del Hombre nuevo’ donada por el Ayuntamiento de Moscú a la ciudad con motivo de la citada Expo e inaugurada en 1995; y el ‘Atomium’, una réplica tridimensional en acero a escala muy pequeña (1:50) del original que se halla en el parque de Heysel, Bruselas, como símbolo de la Exposición Universal de 1958 que en dicha ciudad tuvo lugar.
La reproducción sevillana fue inaugurada en 1992, ya en la recta final de nuestra exposición y actualmente (ha sido un monumento algo itinerante) se encuentra al comienzo de la rotonda peatonal de la calle Arjona, frente a la Estación de autobuses de Plaza de Armas. No, tampoco está muy visible que digamos.
Pabellón
neozelandés
En lo que sí se diferencia nuestro globo de ellas es que
él sí estuvo dentro del recinto de la Expo pues formaba parte del famoso
Pabellón de Nueva Zelanda, país que tras la celebración lo regaló a la
Universidad de Sevilla que lo ubicó en su entorno. Por si no cae, este pabellón
era el de la espectacular fachada conformada por una reproducción
arquitectónica, de trece metros de altura, con la que se quiso simbolizar el
primer paisaje avistado por el capitán James Cook a su llegada a Nueva
Zelanda. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 06 de julio de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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