Se encuentra en la fachada del número dos del emblemático callejón del Agua, adarve que discurre entre la plaza de Alfaro y la calle Vida sitas en el barrio de Santa Cruz (41004) y que ya ha venido a estos predios por otros motivos. Sin embargo, ahora la protagonista es una placa colocada en ella a consecuencia, en primera derivada, de la mención del autor del reconocimiento callejero en el final de la entrada anterior; recuerde el globo terráqueo en el recinto universitario hispalense. Construida en bronce y con un tamaño de 70 cm x 70 cm, contiene la imagen en relieve del hispanista, escritor, biógrafo, historiador y diplomático estadounidense Washington Irwing (1783-1859) con la siguiente leyenda:
A
WASHINGTON IRVING/RECUERDO DE SU AMOR A ESPAÑA/30 MAYO 1925
Así reza, breve y explícita, como algo parcial me temo será la reseña que haremos del homenajeado romántico del que sabemos pasó largas estancias en España donde llegó a ser embajador y que le llevaron a conocer nuestra historia y literatura en un grado tal que su identificación con ellas fue total. Probablemente se trate del primer hispanista estadounidense, uno de los más reconocidos a nivel mundial, y parcial le decía de la reseña pues nos centraremos solo en dos aspectos científicos de su vida y obra, como no podía ser de otra forma estando como estamos en esta tribuna periodística y pretendidamente científica, divulgadora y didascálica; de hecho, uno está relacionado con la geografía y otro con la biología.
De la redondez de la Tierra. Mentira y verdad
Fruto de sus viajes por nuestro país y permanencias en ciudades como Sevilla y Granada, fueron la serie de libros que, en muy pocos años, llegó a publicar. Uno de los cuales nació de la fascinación que la vida y obra de Cristóbal Colón ejerció sobre él, su título Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón publicado en enero de 1828 y es el motivo real de su vinculación con la entrada aludida. Libro muy popular en Estados Unidos y Europa -llegaría a alcanzar 175 ediciones antes de fin de siglo- fue el primer proyecto literario que publicaría con su propio nombre, sin seudónimo. Precisamente es en esta biografía colombina donde Irving cuenta que, en Salamanca, el navegante se enfrentó “a una imponente hilera de maestros, frailes y dignatarios eclesiásticos” que ridiculizaron su idea de la redondez de la Tierra con aquello de “¿Habrá alguno tan necio que crea que hay antípodas con los pies opuestos a los nuestros…?”.
Una cita tan epatante como falsa de toda falsedad, un mito popular según el cual el futuro almirante tuvo que convencer a los eruditos en Salamanca de que la Tierra era redonda, cuando está archi demostrado documentalmente que estaban al tanto de la esfericidad del planeta, como lo estaban la comunidad científica, la propia Iglesia y las personas cultas de la Europa del siglo XV. Esa es la mentira de la verdad. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 13 de julio de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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