Cuando a mediados de un aún primaveral junio alguien que me merece todos los respetos profesionales me planteaba dar una charla sobre la ciencia española en las primeras décadas del siglo XX, formando parte de un otoñal ciclo que iba a llevar iguales por nombre CENTENARIO GENERACIÓN DEL 27, lo cierto es que me gustó y preocupó a partes iguales.
Preocupó
porque lo primero que se me vino a la cabeza -dadas las limitaciones de mi
formación científica, bachillera primero y universitaria después- fue lo que es
más o menos evidente para cualquiera.
Con
dicha expresión, Generación del 27, se alude a una de las tres o cuatro
generaciones, y en cualquier caso a la última y quizás internacionalmente más
conocida de ellas, que conforman la denominada por algunos Edad de Plata de la literatura española comprendida
entre el último tercio del siglo XIX y primero del XX.
Un periodo de tiempo que, en principio y leído a vuela tecla, pasa por ser el segundo gran momento de esplendor de la literatura española y que se puede articular en torno a unas generaciones clave de literatos, sobre todo, que la modernizaron.
Edad de Plata de la literatura española: Inicio y
final
Una
expresión que habla de un periodo moderno, rico y diverso en manifestaciones
literarias en España que, tras varios siglos de aislamiento desarrolla un
singular reencuentro cultural con Europa y sobre cuyo inicio no existe pleno
consenso entre los exégetas.
Desde
los que lo sitúan en la “Revolución Gloriosa de 1868”; hasta aquellos que ponen
sus cimientos alrededor de 1902 con la renovación literaria y el cambio de
siglo; pasando por los que lo asocian con la fundación de la Institución
Libre de Enseñanza, ILE (1876).
La misma que algunos consideran empezó con una reunión que tuvo lugar en la casona del geólogo, mineralogista y zoólogo español Augusto González de Linares en Valle de Cabuérniga (Cantabria), en el verano de 1875. Estas cosas pasan.
Donde
sí existe consenso es en su final, trágicamente truncada por el estallido bélico
de 1936 y más en concreto con la clausura de los cursos de la Universidad
Internacional de Verano, en la Península de la Magdalena de Santander. Un lugar
donde, por extraño que pueda parecer, se mantuvo activa la intelectualidad
española a lo largo de esos meses de julio y agosto durante los cuales el resto
de España estaba inmerso ya en la Guerra Civil (1936-1939).
Un
final abrupto que causó la muerte de algunos de sus protagonistas, obligó al
exilio a una gran mayoría de ellos y censuró buena parte de su legado durante
la dictadura. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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