jueves, 27 de agosto de 2026

Y ahora un eclipse parcial de Luna (2)

(Continuación) Recordar que nuestro único satélite natural es perfectamente visible durante todo el proceso por lo que el uso de telescopios o prismáticos solo mejorarán el detalle observado, pero, sin ser ninguno obligatorio ni imprescindible para ello.

Eso sí, dado que la Luna estará baja sobre el horizonte oeste (occidental) en su máximo, se estima torno a las 06:12 (hora peninsular), convendrá buscar un punto de observación que esté en la mayor oscuridad posible o casi total, sin edificios, montañas o vegetación que bloqueen esa dirección oeste-suroeste y, ni que decir tiene, elevado ya que el satélite estará cada vez más bajo a medida que avance el eclipse.

Otros detalles eclipseros: ... oscuridad, meteorología, tono cobrizo, ...

En esta ocasión el más que necesario factor oscuridad en nuestro mirador (con la contaminación lumínica como principal enemigo) no resultará muy determinante pues el eclipse transcurrirá en plena noche y, ya lo sabe, en fase de plenilunio, unos factores conocidos y controlables gracias a la precisión de la astronomía.

Algo que no sucede así por desgracia con el factor tiempo, tiempo meteorológico me refiero, del que sí depende irremediablemente la observación astronómica; una dependencia parecida a la que ocurre en el mundo taurino y la celebración de las corridas de toros, en cuyos carteles anunciadores aparece negro sobre blanco una frase con dos condicionales.

Me refiero al clásico “con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide”, una secular fórmula tradicional que deja bien claro la influencia de factores externos, vamos lo de “el hombre propone, Dios dispone y ...”. Perdone la deriva taurómaca.

Pero a lo que vamos, cuando el cielo no acompaña -y porque a diferencia de la cinemática orbital la meteorología local no puede prever con la misma precisión el estado de nubes, bruma o lluvia-, convendrá que estemos pendiente de su informe para la zona donde nos ubiquemos.

Estotros detalles eclipseros: ... madrugón o no, del tono cobrizo, ...

Y es que un cielo “con mal tiempo”, lejos de un cielo limpio y despejado, podría arruinarnos la visión del eclipse nocturno, aunque éste ocurra exactamente cómo, cuándo y dónde lo haya calculado la astronomía. Previsión.

Un eclipse para cuya observación habrá que madrugar le decía o, ahora completo, directamente prolongar la noche y a discreción; allá lo que haga “cada uno y sus cadaunadas”, para contemplar las fases más interesantes del fenómeno, que ya le adelanto serán sin duda las próximas a su máximo, en torno a las seis de la mañana.

Porque, aunque técnicamente no se trate de un eclipse total, la gran profundidad del oscurecimiento permitirá apreciar espectaculares tonos cobrizos, anaranjados y rojizos en la zona cubierta de la superficie lunar donde entra la sombra terráquea. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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