(Continuación) Será el primero de la terna de eclipses de Sol que esta década de los años veinte nos reserva, con nuestro país como invitado destacado y mi consejo, ni que decir tiene, es que no se lo pierda, pero, eso sí, que lo haga informado.
Como
seguro sabe se trata de un eclipse total y, lo
que se conoce como “franja de la totalidad”,
atravesará de oeste a este hasta treinta y dos (32) provincias desde Galicia
hasta Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares, pasando por amplias zonas
de Castilla y León y Castilla-La Mancha.
En ellos
una completa oscuridad reinará durante algo más de un minuto pudiéndose ver la corona
solar entre otros fenómenos anteriores y posteriores a él; en el resto del
territorio lo que se verá es un eclipse parcial, pues no se oscurecerá
completamente el disco solar, es la mala noticia, si bien, en numerosos puntos,
la ocultación será muy elevada, esta es la buena.
Del eclipse roteño
Y en Rota (Cádiz) -desde donde lo veré si Dios quiere, perdone la personalización y el ejercicio de patria chica-, las circunstancias pintan bien; en este municipio, la Luna cubrirá al astro al atardecer, comenzando sobre las 19:43 h y con su máximo de ocultación (de un 93,2 %) alrededor de las 20:38 h, coincidiendo con el Sol muy cerca del horizonte hacia el oeste, claro, sobre el océano Atlántico a una altura de 7,1 º. Unos cuarenta minutos después, a las 21:20, el Sol se pondrá, todavía eclipsado en el occidente, en total unos 97 min de espectáculo, lo que no está nada, nada, mal.
Por
estas circunstancias físicas la villa roteña será un magnífico lugar para su seguimiento,
siendo aconsejable como espacios idóneos tanto
la línea de playa orientada al oeste (Punta Candor o Costa Ballena) como, en ese
mismo sentido, el pinar o el horizonte sin edificios ni obstáculos altos, recuerde
que el fenómeno tendrá lugar en las horas previas al ocaso.
Perlas, anillo, lluvia y novilunio
Ya de la que va no me resisto a comentarle, aunque solo sea de pasada, otros fenómenos celestes que ocurrirán antes, durante y después del eclipse. Empiezo con dos ópticos que ocurren sucesivamente: primero las perlas de Baily, efecto visual que se produce fugazmente y a continuación el anillo de diamantes que, vaya por delante, no son exactamente lo mismo, pero están muy relacionados.
Y continuo
con otros dos que no necesitan de ningún instrumento para su visión; en esa
madrugada del 12 al 13 de agosto tendrá su máximo la más famosa lluvia de
meteoros estival, las Perseidas, conocidas popularmente como
las Lágrimas de San Lorenzo. Además, tendremos la segunda luna
nueva o novilunio del verano, por lo que no supondrá un
obstáculo lumínico para la observación de los meteoros, si el tiempo lo permite.
‘Somos polvo de estrellas’, Carl Sagan. Cómo me gusta la ciencia. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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