Ni mucho menos es la primera vez que se asoman a estos dominios blogueros, tanto el invento de la televisión como detalles vitales de su autor y otros protagonistas imprescindibles en esta historia; no, en absoluto lo es, de ahí que sirva esta entrada sólo como reconocimiento de un aniversario.
El del centenario (100.º) de la que fue la primera demostración
pública del funcionamiento de un ya verdadero sistema de televisión, que tuvo
lugar ante un reducido grupo de personas, en un improvisado y destartalado “estudio”,
hace ahora de eso un siglo y cuatro días pues, en concreto, fue el 26 de
enero de 1926.
Es la fecha en la que el inventor escocés John Logie
Baird (1888-1946) transmitió a distancia, en directo y por primera vez
imágenes en movimiento, un hito tecnológico que sentó las bases de la
televisión como nuevo medio de comunicación y entretenimiento.
Una novedad en la que ya diferentes inventores llevaban tiempo investigando, pero de la que, en honor a la verdad, habría que decir que entonces nadie podía imaginar el extraordinario fenómeno global, por universal, en el que acabaría convirtiéndose.
Y si bien con anterioridad ya se habían dado pasos en el
desarrollo de la idea, fue Baird el primero en conseguir imágenes fácilmente
discernibles, y para ello utilizó discos mecánicos giratorios para escanear
imágenes en movimiento mediante impulsos electrónicos.
Unos datos que eran transmitidos por cable a una pantalla
que mostraba un patrón de muy baja resolución de luz y oscuridad, un
dispositivo de lo más precario y todo ello instalado un desordenado laboratorio
que Baird tenía en el número 22 de Frith Street, en el barrio londinense
de Soho.
Un auténtico caos de cables colgando y artefactos improvisados con viejas baterías, discos de cartón y lentes de bicicleta, donde la improvisación era norma y por lo que los comienzos no debieron ser sencillos, sobre todo los de ese primer programa televisivo.
Invitados y protagonistas
El primer programa emitido mostraba las cabezas de dos
muñecos de ventrílocuo mientras este operaba frente a la cámara lejos de la
vista de los invitados que se encontraban en una habitación de un ático de
Londres.
Una audiencia conformada por medio centenar de
científicos, miembros algunos de la histórica sociedad británica Royal
Institution (1799), ante los que este pionero logró mostrar el
funcionamiento de su aparato de televisión con lo que fue un espectáculo que desconcertó
del todo a todos los presentes. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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