martes, 13 de enero de 2026

DCPS. Cartela de Koch en el Laboratorio Municipal de Sevilla (y 6)

(Continuación) Dichas reglas fueron aprobadas por las grandes potencias europeas en Dresde (1893) y formaron la base de métodos de control que aún hoy se utilizan; esta difusión, unida a su gran preeminencia científica, hizo el resto en lo respecta a la adjudicación de autoría del descubrimiento.

Otros logros, siglo XIX

Para el último cuarto del siglo XIX, Koch ya había publicado entre otros su famosa Etiología de la tuberculosis de 1890 e iniciadas otras investigaciones como las que llevó a cabo en Sudáfrica, donde viajó en 1896 para estudiar el origen de la peste bovina y, si bien no identificó su causa, logró limitar el brote mediante la inyección en existencias agrícolas sanas de bilis extraída de la vesícula biliar de animales infectados.

Un trabajo que continuó por la India e Italia estudiando también la malaria, la fiebre de aguas negras, la surra del ganado, la enfermedad del sueño o la peste, e investigando las propiedades de la quinina, un alcaloide natural de fórmula molecular C20H24N2O2, blanco y cristalino, con propiedades antipiréticas, antipalúdicas y analgésicas. Es durante estos últimos años cuando llega a la conclusión de que los bacilos que causaron la tuberculosis humana y bovina no eran idénticos, un punto de vista que hizo público poco tiempo después.

Últimos años, siglo XX

Presentado en el Congreso Médico Internacional sobre Tuberculosis de 1901 que se celebró en la ciudad de Londres, su contenido causó no poca controversia y oposición siendo rechazado como erróneo por la comunidad científica; hoy sabemos a ciencia cierta que era él el que estaba en lo correcto.

En diciembre de 1904 era enviado a África Oriental Alemana para estudiar la fiebre de la costa este del ganado, realizando importantes observaciones sobre esta enfermedad y otras más transmitidas por garrapatas. Y al año siguiente recibía el Premio Nobel en Fisiología o Medicina de 1905 “por sus investigaciones y descubrimientos en relación con la tuberculosis”, tras el que regresa a África Central en 1906 para trabajar en el control de la tripanosomiasis humana, informando que el atoxil, de fórmula molecular C6H8AsNO3 y sintetizado en 1869, era un medicamento tan eficaz contra esta enfermedad como la quinina contra la malaria.

El 27 de mayo de 1910 moría de un ataque al corazón en la ciudad de Baden-Baden Robert Koch, el médico alemán que revolucionó el mundo de la medicina al mostrar el modo en que se transmitían enfermedades infecciosas como el ántrax, la tuberculosis y el cólera. (Continuará)

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[**] El original de esta entrada fue publicado el 25 de noviembre de 2025, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

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