(Continuación) 'La ciencia en el espejo social', un reflejo de los protagonistas como testigos que son de la manipulación informativa, las pseudociencias o la comunicación responsable, vamos de cómo la ciencia se negocia, distorsiona y, a veces, malinterpreta.
'Ciencia de emergencia para tiempos revueltos', completa la “manita” de secciones y cierra la exposición a modo de
carcajada en medio del desastre, pues no en vano trata temas tan delicados
como: el cambio climático, la contaminación atmosférica, las especies invasoras
o las invasivas nubes de polvo sahariano.
Por ir rematando, a la vista queda que estamos ante
un doble homenaje al talento y a la investigación, al hombre y a la institución;
a uno por retratar con ironía y lucidez los desafíos de la modernidad, y a la
otra por averiguar, innovar y comunicar con rigor, sin perder de vista su
compromiso con la sociedad.
39 portadas. Una visión de la ciencia
Humor y avances científicos de la mano, buena compaña en este singular recorrido sevillano tan divulgativo como divertido, a través de las 39 portadas “ibañenses” de la exposición, que captan hitos reales del desarrollo científico español, formando parte de su crónica satírica del país.
De algún modo la historia de Mortadelo y
Filemón como agentes de la TIA es también el relato de
un montón de avances científicos de los que aquí tenemos conocimiento gracias
al humor, y de los que le pongo negro sobre blanco algunos de ellos.
Desde el despegue de la carrera espacial (El cacao
espacial), la pseudociencia (Mortadelo súper n.º 22), o las vacunas (Expediente
J). Hasta la ingeniería genética (La máquina de copiar gente), los viajes al
futuro y el profesor Bacterio (Máquina del cambiazo), el desarrollo
de los drones (Drones matones) o la recuperación
de especies extintas (Mortadelo Gigante n.º 8).
Pasando por los últimos dispositivos móviles, las alertas climáticas del siglo XXI o el mismo coche eléctrico que ya empezaba a circular por las calles de sus últimas viñetas.
Parodia y ciencia
Sin duda Ibáñez
estaba muy pendiente de la ciencia y la tecnología de su época, y no dudaba en incorporarlas
a sus historias como algo cotidiano, eso sí, a su manera, mediante experiencias
exageradas, chuscas, absurdas, pero siempre divertidas.
Como el médico que
trasplanta por accidente un cuello de jirafa a un señor que, para más inri,
se parece mucho al propio Ibáñez; o esa máquina
que crea un clon de Mortadelo, pero con un cuerpo de burro; por no
hablar del coche eléctrico que electrocuta a Filemón, al introducir
una varilla en el motor; o las especies invasoras. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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