(Continuación) Se trata de la segunda de las pinturas decimonónicas que es también goyesca, lleva por título, cómo no, el de la cabecera y es creada por el fuentedetodino prácticamente casi una década después de ‘Corrida de toros en una plaza partida’ de 1816.
‘Los
toros de Burdeos’ (1824-1825)
En realidad, ‘Plaza partida’, forma parte de una
serie de cuatro litografías titulada Los toros de Burdeos que el artista
realizó entre 1824 y 1825 en la ciudad francesa de Burdeos. Ésta en cuestión es
la cuarta estampa y en ella se aprecia la disposición en diagonal de la
divisoria a la que, curiosamente, gente del público y toreros se han subido o, como
quien dice, “han tomado el olivo”.
Igualmente, cercanos a ella y a la barrera hay mucho
público viendo un par de faenas en dos tercios diferentes. En la parte de la
derecha un diestro ¿sonriente? se dispone a entrar a matar con un estoque
¿corto? y utilizando como señuelo su propio sombrero ¿montera? que está en el
suelo para llamar la atención del astado; un antañón gesto de torería.
Y en la de la izquierda un subalterno se dispone a banderillear con los rehiletes en alto a un animal bastante quieto, y ante la atenta y asustada mirada de un numeroso público arrinconado en la arena junto a las tablas y a poca distancia.
Destacar que la extraordinaria disposición de los grupos
crea una magnífica atmósfera taurómaca y sí, la imagen es muy parecida a la de
su óleo de una década antes, ‘Corrida de toros...’.
Adenda cultureta
Esta estampa sobre papel avitelado de 30 x 41,5 cm está
realizada con tinta negra, lápiz y rascador sobre piedra litográfica y se
conserva en el Museo Biblioteca Nacional de Madrid. Recordar que el de
Fuendetodos fue pintor y grabador.
De la serie de cuatro estampas se hizo una tirada de 100 ejemplares en el taller del célebre litógrafo Cyprien Gaulon y, aunque la litografía como técnica ya la había utilizado Goya en Madrid es aquí -debido sin duda a sus limitaciones por la edad, se trata de un hombre octogenario que moriría tres años después- donde la utiliza con mayor proliferación.
Su rápida ejecución, consistente en trazos del lápiz
graso sobre la piedra de diferentes grosores e intensidades, combinados con los efectos del rascador utilizado para
sacar líneas blancas, le permitían de forma relativamente fácil plasmar de
manera espontánea composiciones vibrantes asociadas al mundo de los toros.
Unas estampas que son reflejos de su carácter, de sus
convicciones estéticas e ideológicas, y de su disposición siempre dispuesto a
seguir experimentando; a destacar la seguridad de su pulso y dominio técnico a
la hora de dibujar sobre la piedra con lápiz y raspador. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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