viernes, 2 de enero de 2026

De las ciencias de Ibáñez. Cultura

(Continuación) Todo pasa por la óptica distorsionada de su humor y tiene cabida en su “mundo ibañezco”: la prehistoria, el mal de las vacas locas, la biodiversidad, los virus, la nanotecnología o la evolución; y qué duda cabe que podría con la superposición cuántica de universos paralelos, el bosón de Higgs o los recortes presupuestarios en la ciencia.

Oda al humor incorrecto

Una caricatura de la ciencia que no pretende ser un reflejo bufo de la realidad, sino un recurso humorístico que hay que mirar y remirar una y otra vez para percibir todos los “científicos” detalles de estas complejas realidades contemporáneas; es obvio que el entrecomillado obedece al origen paródico de su ciencia, carente de todo rigor y precisión en cada una de sus viñetas.

Trato de decir que Francisco Ibáñez (1936-2003) no es el belga Georges Prosper Remi, Hergé (1907-1983), quien para elaborar el álbum de Tintin 'Objetivo: La Luna' consultó al zoólogo belga Bernard Heuvelmans (1916-2001) y al experto en astronáutica el ruso-francés Alexandre Ananoff (1910-1992). No, no lo es.

Como tampoco es el francés René Goscinny (1926-1977) y su exactitud histórica en las aventuras de Astérix el Galo, por supuesto que no y lo bueno del asunto es que ni falta que le hace, el gran Ibáñez juega en otra liga.

Lo suyo es utilizar la evolución de la ciencia y los avances tecnológicos para colocar a sus personajes en situaciones delirantes con las que llamar nuestra atención y curiosidad, despertándonos así una carcajada, a la vez que cierto interés por dicho conocimiento.

Cultura pop

Es su manera de hacerlo presente en nuestra cotidianidad y mostrarnos cómo ha ido cambiando a lo largo del tiempo, tanto la ciencia y la técnica como la sociedad española, y ejemplos de ello no faltan. Sirva como botón de muestra el tratamiento que el historietista hace de una máquina de cambiar el clima en El estropicio meteorológico de 1987, comparado con el del número El cambio climático de 2021.

Una evolución pareja a la de una autárquica sociedad española de ambiente puramente cañí de la segunda mitad del siglo pasado, a otra más cosmopolita y de entorno moderno en el primer cuarto de este siglo XXI.

O el ligado a la aventura espacial, donde podemos ver en una portada a Filemón en Cabo Cañaveral vestido de astronauta, y a Mortadelo con una boina y un chisquero, porque no ha entendido bien lo de vestirse para manipular “cohetes”; ahí está la genialidad, en lo chusco del planteamiento. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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