Un amable lector me pone sobre aviso de un interesante nexo entre el físico relativista del pasado siglo XX Albert Einstein (1879-1955) y el ficticio cuarto Rey Mago Artabán del antañón siglo I de nuestra era o, mejor y bien dicho, el teólogo presbiteriano, docente y diplomático estadounidense Henry van Dyke (1852-1933). Me explico.
Por si no cae ahora, la leyenda de Artabán pertenece a un cuento escrito en 1896, centésimo trigésimo (130.º) aniversario este año, por Dyke que fue profesor de literatura inglesa en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, hasta comienzos de los años 30 del pasado siglo.
Sí la misma universidad,
Instituto de Estudios Avanzados (IAS), y década a la que el genio alemán llegaba
procedente de Europa huyendo del horror nazi y donde trabajó hasta su muerte en
1955.
Y hete aquí que el reverendo cuentista descubrió un agujero ¿negro? en la visión religiosa del físico, según puso de manifiesto en el número de enero de 1931 de la revista Presbyterian Magazine, órgano oficial de la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos de América.
‘Las únicas personas profundamente religiosas de nuestra época...
... son los hombres serios de investigación’. Es donde afirma que “el sentido religioso cósmico” del profesor Einstein
parece tener un “gran vacío en el centro”, a propósito del pronunciamiento que éste
hizo en el artículo ‘Religion and Science’ publicado en la revista del New
York Times de 9 de noviembre de 1930.
Un comentario al que añadía que era suscitador de un
debate “muy alentador”. O sea. Y tanto que lo era pues el hombre de Dios continuaba:
“Tal vez el único rastro de exclusividad y arrogancia en la discusión es la
cita aprobatoria que hace el profesor Einstein de la frase, ‘las únicas
personas profundamente religiosas de nuestra época son los hombres serios de
investigación’. Esto es ciertamente una exageración”.
A lo que añadía: “Es cierto que muchos hombres de ciencia son serios, reverentes y devotos. Su servicio a la religión es invaluable. Pero ¿acaso no hay también poetas y filántropos con sentimientos religiosos? ¿Acaso no hay hombres humildes, incluso entre el clero, que adoran la sabiduría divina manifestada en la creación y la evolución y tratan de demostrar su fe con sus obras?”. En fin.
O cuando el sentido cósmico no es suficiente
Para rematar con un “...su ‘doctrina de la relatividad’,
que ahora se considera un descubrimiento nuevo y original, se relaciona, en mi
memoria, con la de un filósofo alemán llamado Kant, quien en el siglo
XVIII enseñó que todo nuestro conocimiento es relativo, que el tiempo y el
espacio son formas mentales que condicionan nuestro pensamiento, y que lo
absoluto está más allá de nuestro alcance intelectual...l”.
“... Para mí, el maestro supremo y mediador de esta
relación es Jesús de Nazaret. Por eso, prefiero su liderazgo religioso
al del profesor Albert Einstein” ¿Cómo lo ve?
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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