(Continuación) Como chuscos y disparatados son los personajes y situaciones que se muestran en las continuas parodias ligadas a la agencia TIA y sus miembros, entre los que son más frecuentes el Superintendente Vicente (El Sr. Súper), la secretaria Ofelia, numerosos agentes entre los que destacan claro está Mortadelo y Filemón y, por supuesto, el inefable Profesor Bacterio.
De la agencia “ibañezca”
Ya sabe, una parodia en toda regla de la conocida y real
organización estadounidense CIA (Central Intelligence Agency), el
servicio de inteligencia exterior de Estados Unidos, eso es la ficticia y no menos
conocida T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea) española,
cuyo funcionamiento es todo un desastre, sus dirigentes unos
excéntricos y de sus agentes secretos ni le hablo.
Aunque su misión, supuestamente, es la de servir y proteger al ciudadano de malhechores y delincuentes, debido a la incompetencia generalizada de la misma, al final termina siendo casi, casi, tan dañina como los propios maleantes.
Y si el nombre ya le resulta chusco no le digo el de
las agencias criminales que son sus enemigos más acérrimos, entre otras némesis: ABUELA (Agentes Bélicos Ultramarinos Especialistas en Líos Aberrantes) o SOBRINA
(Sindicato Organizador Bollos Reivindicantes Inter Nacionales Atléticos).
Por no hablarle de los nombres de los partidos políticos
a los que protege la organización y entre los que se cuentan: PP (Partido
Papilar), PSAO, SAPO (Sarao Arrabalero Popular Obrero), RANA
(Rugido Apocalíptico Nuclear Apabullante), PZOE (Partido Zampabollos),
etcétera.
Origen editorial y humor
Como ficción de la serie Mortadelo y Filemón creada por Francisco Ibáñez, la T.I.A. inicia su trayectoria editorial por así decirlo con la aparición en la aventura El sulfato atómico (1969), la primera historieta larga de esta serie y en la que ya aparecen ingenios, aspectos y elementos que se mantendrán durante mucho o, prácticamente, todo el tiempo.
Me refiero por ejemplo a edificios en condiciones penosas o a entradas secretas por los sitios más
insospechados y con las formas más absurdas y cómicas, como puedan ser: el
círculo del Sol que se ve desde la Tierra, el cartel publicitario de un circo, una simple señal de tráfico o lo más recónditos
que se le pueda ocurrir.
Sea un desagüe, diferentes armarios, sifones, pianos
o, por qué no, la parte trasera de un cuadro todo le sirve a Ibáñez para
quien dichas entradas son un elemento recurrente y cómico más, a través del cual
nos define el tono humorístico que se gasta a la hora de mostrarnos su creatividad.
(Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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