[Esta entrada apareció publicada el 16 de enero de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
(Continuación) Sin duda es la inclinación axial (23,5 º) de la Tierra en su movimiento
de rotación el principal factor que influye en los cambios climáticos y
de temperatura, al hacer que cada hemisferio se acerque y aleje alternativamente
hacia el Sol, de modo que los rayos incidan sobre el planeta con mayor o
menor inclinación. Un valor que hará que los días se alarguen en el hemisferio que
se inclina hacia él, incidiendo la luz de forma más directa, y que se acorten
en el hemisferio que lo hace en sentido contrario, donde los rayos de luz
llegan con una pequeña inclinación. Se estima que se produce una variación de
la cantidad de energía solar que nos llega del orden de un 50 % en las
latitudes medias y mucho mayor en las altas.
En comparación el perihelio aumenta la intensidad de la luz solar que nos llega alrededor de un siete por ciento (7 %) respecto al afelio y, dado que aquél ocurre en enero esa energía añadida afecta sobre todo al hemisferio sur que es el que está inclinado hacia el sol en ese momento. Una circunstancia que supone que los veranos del hemisferio austral sean ligeramente más intensos que los del hemisferio septentrional, si bien el impacto en la temperatura sea más que moderado. Y la explicación de esta moderación térmica se encuentra en la composición química de dicho hemisferio que es principalmente agua, H2O, como sabemos un magnífico termorregulador que hace que no se produzcan grandes oscilaciones de temperatura en la superficie.
Como ya vimos, aunque afelio y perihelio no son la causa de la existencia de las estaciones, sí influyen en su duración por el diferente valor de la velocidad orbital en cada punto de la trayectoria elíptica; una velocidad que aumenta conforme se aproxima al Sol y así, por la 2ª de Kepler, sabemos que nos desplazamos unos 3200 km/h más rápido ahora que en el verano, lo que hace que la estación transcurra más rápidamente. Como consecuencia ésta, en el hemisferio sur, es ligeramente más larga que el invierno, y el invierno en el hemisferio norte ligeramente más corto que aquél, eso sí, solo por unos pocos días.
En este sentido, aunque el perihelio no es la causa de un frío intenso -las estaciones son un efecto de la inclinación, no de la distancia-, pequeñas variaciones cuantitativas pueden influir en la intensidad del verano austral y el invierno boreal. Donde sí podemos afirmar que influye es en las tendencias climáticas del planeta hablando, claro está, de escalas de tiempo más grandes pues, según la NASA, la excentricidad de nuestra órbita elíptica varía ligeramente en periodos de 100 000 años, los ciclos de Milankovitch. ‘El Universo está hecho así’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
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