(Continuación) Y ello solo mediante la acción de un pulso de unos attosegundos de duración sobre los electrones, lo que incrementa su conductividad hasta en dieciocho (18) órdenes de magnitud, un valor impensable hasta ahora.
O que se comporte como un superconductor, hablamos,
eso sí, de efectos instantáneos pero temporales, por ahora; en cualquier
caso, dicho comportamiento colectivo electrónico supone un beneficio notable para
nuestra tecnología.
Basta con pensar la cantidad de energía eléctrica producida
que “se pierde” por el camino antes de llegar a los enchufes y después a nuestros
dispositivos, y su influencia económica
en el consumo energético o en la lucha contra el moderno cambio climático.
Sí, es vital entender cómo se mueven los electrones, es decir, cómo fluye la electricidad a nivel microscópico, para así poder diseñar materiales y sistemas más eficientes. Pero no quedan aquí las utilidades de los pulsos de luz ultrarrápidos en el mundo real
Nuevas
aplicaciones de los attosegundos: medicina, biología,...
En el ámbito médico todo apunta a que, gracias
a estos breves y potentes pulsos, se podrán detectar ciertas
alteraciones en diferentes sistemas, por ejemplo, al excitar una muestra de sangre
con estos pulsos sería posible averiguar si alguna de sus moléculas lo hace de manera
distinta al resto, lo que nos indicaría una anomalía a seguir. O si al variar el
pulso emitido se produce algún cambio en la muestra, un indicio de...
No, no cabe ninguna duda que esta aplicación abre un esperanzador camino en el campo de la detección y tratamiento clínico de ciertas enfermedades, así como en el de la biología donde estos pulsos ultrarrápidos de rayos X permitirían observar células y sus procesos internos con un nivel de detalle superior al de los microscopios ópticos actuales.
Porque no olvidemos que estas técnicas también son útiles
para realizar mediciones de más precisión o para fabricar microchips
más avanzados que resultan fundamentales en la fabricación de sensores más
precisos, en la tecnología espacial o en aquellos sistemas informáticos que
imitan el funcionamiento del cerebro humano.
Attofísica
y futuro
Sin mucho margen de error, podemos afirmar que gracias a esta
nueva disciplina veremos a medio plazo significativos avances en distintas disciplinas
como física, química, biología y ciencia cuántica dado lo determinante que son los
electrones en casi todo, ya sean reacciones químicas o el funcionamiento de
dispositivos cuánticos. Amén. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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