(Continuación) Es aquí cuando, y donde, inicia las investigaciones sobre las bacterias que años después le harían famoso, no ya por la importancia de sus descubrimientos, que también, sino por las vanguardistas aportaciones que hizo en la técnica de la bacteriología y que marcaron una época convirtiéndole en uno de los padres de esta disciplina.
Koch, cazador de bacterias:
Ántrax (1876)
En el siglo XIX la enfermedad del ántrax,
carbunco o carbunclo y sus efectos eran conocidos por ser frecuente
entre el ganado de las granjas y otros animales salvajes, y se sabía que podía
pasar a los seres humanos al contagiarse por contacto con ellos o con productos
de origen animal contaminados, ya fuera a través de cortes en la piel, consumo
de carne contaminada (o inhalación de esporas).
De hecho, para cuando Koch inició sus investigaciones sobre la enfermedad ya varios científicos habían descubierto el que ‘a posteriori’ sería conocido como Bacillus anthracis y del que demostró ser el causante de la enfermedad. Pero no quedó ahí la cosa, de paso confirmó lo que otros trabajos habían mostrado, que la enfermedad se podía transmitir por medio de la sangre de animales que padecieran ántrax.
Es más, a pesar de sus escasos recursos, prácticamente no
tenía acceso a bibliotecas de cierto nivel académico ni contacto con otros
científicos, identificó en estos microorganismos su capacidad para crear endosporas.
Unas estructuras celulares que les permitían sobrevivir durante largos periodos
en el exterior del huésped y cómo éstas, depositadas en el suelo, eran la causa
de los inexplicables brotes “espontáneos” de ántrax que se producían.
Así que no eran inexplicables, sólo inexplicados hasta ese momento, es lo que tiene la ciencia. Se trataba de la primera demostración científica de que una enfermedad en concreto es causada por un microorganismo específico.
Koch presentó los resultados de este minucioso trabajo a Ferdinand
Cohn, profesor de botánica en la Universidad de Breslau, quien no sólo se
lo publicó en 1876 en la revista de la que era editor, sino que le invitó a que
hiciera una presentación en el Instituto de Fisiología Vegetal que había
creado.
Nuestro alemán empieza a hacerse famoso, aunque continua
sus investigaciones en Wollstein durante cuatro años más, período en el que
mejora sus métodos de fijación, tinción y fotografía de bacterias, y lleva a
cabo un trabajo adicional al estudio de enfermedades causadas por infecciones
bacterianas de heridas, publicando sus resultados en 1878. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 10
de noviembre de 2025, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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