domingo, 11 de enero de 2026

DCPS. Cartela de Koch en el Laboratorio Municipal de Sevilla (4)

(Continuación) Durante este período Koch volvió a sus trabajos sobre la tuberculosis y, tratando de encontrar un remedio, descubrió lo que parecía ser el primer producto eficaz para su curación, una preparación a base de cultivos de bacilos tuberculosos que llamó tuberculina.

Un extracto filtrado del que realizó dos preparaciones diferentes, tuberculina antigua (1890) y nueva (1896), sin que ninguna de ellas llegara a cumplir las expectativas depositadas en ellas como tratamiento, además de crear una enorme controversia al ser presentadas en el Congreso Médico Internacional de Berlín en 1890. Vamos que fue un fracaso terapéutico seguido de un escándalo sanitario.

Fracaso porque la tuberculina, un derivado proteico purificado (PPD) del cultivo esterilizado de la ‘Mycobacteriumtuberculosis’, si bien cuando se anunció produjo una gran alegría y fue considerado un gran avance médico, pronto se evidenció, no ya que no era la cura efectiva esperada, sino que, además, tenía efectos secundarios graves e, incluso, podía causar la muerte de algunos pacientes. De ahí el escándalo en el congreso de 1890 cuando fue presentada.

Sin embargo, todo tiene su lado bueno, con el tiempo las investigaciones sobre ella, a pesar de su fracaso inicial, sentaron las bases para posteriores desarrollos médicos que condujeron al descubrimiento de la estreptomicina y la vacuna BCG.

Asimismo, si bien su valor curativo fue más que decepcionante, la tuberculina ha demostrado ser una herramienta valiosa para el diagnóstico temprano de la tuberculosis, existiendo en la actualidad una prueba cutánea, conocida como prueba de Mantoux, para detectar la infección por esta bacteria.           

Por último, aunque este fracaso trajo ciertas complicaciones en el desarrollo profesional de Koch - en 1891 tras los incidentes reseñados, la ineficacia del tratamiento era más que evidente, y la investigación de Koch fue descreditada en al menos algunas de sus conclusiones-, el impacto de todo su trabajo llevó a la creación en 1891 del Instituto de Enfermedades Infecciosas en Berlín, que más tarde se convertiría, en su honor, en el Instituto Robert Koch, dedicado a la investigación de enfermedades infecciosas. (Continuará)

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[**] El original de esta entrada fue publicado el 17 de noviembre de 2025, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

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