No pensaba volver sobre el tema, pero el interés mostrado por algún que otro seguidor del blog por la muestra “La ciencia de Mortadelo y Filemón. Crónicas disparatadas de la investigación en España” del Centro Superior de Investigaciones Científicas en Sevilla, me invita a ello.
Y su imposibilidad, según me manifiesta, de visitarla por ahora me
obliga de hecho así que extiendo la explicación un poco más, insistiendo en la
ciencia “ibañezca” que subyace en no pocos detalles formales de la exposición;
solo espero estar a la altura de su petición y expectativas.
Desde el punto de vista organizativo, la cuidada selección de treinta y
nueve (39) portadas históricas -publicadas entre 1975 y 2018, y reproducidas a
gran tamaño- está estructurada en torno a cinco (5) bloques temáticos que, a la
vez que documentan la evolución del pensamiento científico español a lo largo
de este último medio siglo largo, permiten enlazar con recientes
investigaciones del CSIC a través de códigos QR.
Una rápida forma para quien quiera profundizar en este mundo paralelo, pues nos dirige a las investigaciones reales que se están llevando a cabo en la actualidad, todas ellas relacionadas con las magistrales caricaturas que el barcelonés nos ha legado. Así que objeto científico e imagen descacharrante juntos, gracias y a través del espejo del genial humorista.
De las secciones
'Un mundo en movimiento bajo la lupa de la ciencia', es el nombre de la primera de ellas y viene a ser como un
clisé del vínculo entre la naturaleza, la ciencia y la sociedad, un examen de
diferentes fenómenos naturales que van: desde el retroceso glaciar por el
deshielo, hasta crisis epidemiológicas, pasando por los últimos descubrimientos
en innovaciones agrícolas.
'Innovaciones tecnológicas incorporadas por la T.I.A.', ya sabe las siglas de Técnicos de Investigación Aeroterráquea, la ficticia agencia de espionaje creada por Francisco Ibáñez y cuartel general de la pareja que nos trae. Una parodia de la estadounidense CIA en la que se satirizan algunos de los inventos desarrollados o utilizados por ella, artificios que generan más caos que soluciones, cuestionando así un tema de calado: si la tecnología responde a necesidades reales o a impulsos mercantiles.
'El laboratorio de Bacterio, aciertos y accidentes', en esta tercera sección el profesor
Bacterio protagoniza su propio apartado como humorístico arquetipo del
investigador que vive en su torre, aislado del mundo y al margen de los dilemas
que sobre ética y seguridad en los laboratorios pueden generar sus caóticos
experimentos, sean estos acertados o fallidos.
Una caricatura a través del humor que nos recuerda
los límites de la ciencia y los riesgos que conlleva separarla del “sentido
común”. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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