jueves, 25 de julio de 2019

Apolo 11. Breve aproximación científico-técnica (6)

(Continuación) Fueron unos segundos angustiosos. Armstrong tuvo que desconectar el piloto automático y alunizar en modo manual para así evitar una zona llena de rocas, aunque afortunadamente, todo se pudo solucionar ya que en el último momento encontró dónde posar lentamente el Eagle. Cuando lo hizo sólo quedaban diecisiete segundos (17 s) de combustible y las pulsaciones contabilizadas al astronauta en esos momentos fueron de ciento veintiocho en un minuto (128 min-1), de modo que demostró sangre fría y pericia.
“Houston… Tranquility Base here. The Eagle has landed”
Sólo después de apagar el motor -algo que en realidad tenía que haber hecho unos segundos antes- y asegurarse de que le comunicaba al ordenador de a bordo que ya estaban en el suelo, el comandante comunicó al control de la misión en Houston que habían aterrizado. Es su famosa frase, el momento histórico que ha quedado en la memoria colectiva: “Houston, aquí base Tranquilidad. El Águila ha aterrizado”,
Era un mensaje tranquilizador desde aquel mundo remoto del espacio, que llegaba al planeta Tierra donde, por supuesto, era recibido con gritos de júbilo tanto por los trabajadores de la NASA como por el resto del todo el mundo, del que unos seiscientos millones (600 000 000) de personas estaban siguiendo el evento, cuando la población mundial era de tres mil seiscientos millones (3 600 000 000).
Apolo11 y España
Por la parte española que nos toca, destacar aquí que esta delicada fase de la operación espacial fue controlada desde la Estación de Seguimiento de Fresnedilla (Madrid), dirigida en aquel entonces por el físico español Luis Ruiz de Gopegui (1929).
En España eran las 22 h, 17 min y 43 s del día 20 de junio de 1969, y yo lo vi en televisión con mis padres, como también vi unas horas después de haber alunizado -ya era de madrugada y mi padre me despertó-, descender al comandante Armstrong de la nave y dejar la primera huella humana sobre la superficie lunar, la de su pie izquierdo, ¿quizás la más importante de la historia humana? Pero mejor no adelantemos acontecimientos.
Aunque estaba previsto que durmieran cinco horas antes de empezar el paseo por la superficie de la Luna, llevaban despiertos bastantes horas seguidas, ante la insistencia de los propios astronautas que no se veían capaces de dormir debido a los nervios, en Houston decidieron que el paseo lunar tendría lugar antes del primer periodo de descanso. (Continuará)
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