(Continuación) En este sentido se sabe que su dispersión y propagación se ve favorecida por la formación de fragmentos, motivo por el que cualquier retirada deba hacerse con especial cuidado, insistiéndose también en la necesidad de que embarcaciones, pescadores, mariscadores y usuarios del mar eviten trasladar fragmentos de alga de una zona a otra.
Frente
a esta realidad, la investigación científica abre dos posibles vías de solución:
una gaditana, centrada en la línea de desarrollar nuevas estrategias que
minimicen su impacto sobre el litoral de la provincia; y otra malagueña, en la
de hacer posible una vía de aprovechamiento de la misma.
“Prevenir antes que lamentar”
Podría ser el lema del proyecto RUGULOMICS por el que un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) intenta combatir a esta alga invasora, desarrollando herramientas moleculares que permitirán conocer mejor su comportamiento, posibilitar su control, facilitar su detección temprana e, incluso, estudiar posibles aprovechamientos biotecnológicos de su biomasa.
El
proyecto apuesta por el uso de tecnologías ómicas que permiten estudiar
la información genética, molecular y funcional de estos organismos, para así comprender
los mecanismos que explican su extraordinaria capacidad de expansión.
Pero dado que esta alga asiática no da tregua, y por ahora sus restos terminan prácticamente en vertederos autorizados, con el coste que eso supone, la ciencia busca convertirla en una oportunidad y son varias las universidades y centros de investigación que trabajan para darles usos seguros y rentables.
De residuo a recurso
En esta
línea de diferentes vías de aprovechamiento de la biomasa alguera (ya existe un
posible uso para compostaje ecológico destinado al campo), un equipo de la Universidad
de Málaga (UMA) ha demostrado el potencial de la Rugulopteryx okamurae
para elaborar piensos destinados a la acuicultura.
En un estudio
publicado en la revista Journal of Applied Phycology concluyen que
incorporarla a la alimentación de peces incrementa los niveles de omega 3,
mejora la microbiota intestinal y activa mecanismos relacionados con la
inmunidad y la adaptación celular. Pero no quedan ahí las ventajas.
Esta alternativa permitiría reducir la importante dependencia de harinas y aceites de pescado que se utilizan en la alimentación de las piscifactorías, avanzando así hacia un modelo de acuicultura más sostenible. Además de, es una obviedad, dar salida a miles de toneladas de biomasa que actualmente terminan como residuo con sus indeseadas consecuencias.
Es decir
que, de conseguirse, podríamos transformar uno de los principales problemas
ambientales del litoral andaluz en un recurso de valor mediante un modelo de
economía circular; una perspectiva de lo más esperanzadora, pero sobre la que la
realidad aconseja mostrarse cauto y paciente.
Por ahora
el alga asiática continúa invadiendo el litoral, campa a sus anchas y ha dejado
de ser una molestia de temporada para convertirse en un desafío ambiental
permanente. Precaución. (¿Continuará?)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.





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