(Continuación) De hecho, es un ejemplo perfecto de cómo una recomendación científica antigua y malinterpretada se convierte en un dogma cultural, y de ejemplo le traigo el libro publicado en 1974, Nutrition for Good Health: Eating Less and Living Longer! (“Para una buena salud: ¡comer menos y vivir más!”) de F. J. Stare y M. McWilliams donde, al final del mismo, se aborda el tema hidratante si bien algo de pasada.
¿Cuál ha de ser la cantidad de agua diaria?
Reza así, “¿Cuál ha de ser la cantidad de agua
diaria? Es algo que generalmente está bien regulado por diversos mecanismos
fisiológicos, pero para un adulto medio, alrededor de seis a ocho vasos cada 24
horas, pudiendo llegar a esta cantidad con otras bebidas en forma de café, té,
leche, refrescos, cerveza, etc. Las frutas y verduras son también buenas
fuentes de agua”.
Y aunque los doctores no aportaban ninguna evidencia científica en la que sustentar el beneficio de dicho consejo de tal ingesta diaria de agua, al menos explicitaban que los líquidos que consumimos no vienen solo en este formato. Una persona que tome en una comida gazpacho o sopa fría, ensalada y fruta típica de verano como sandía o melón no tendrá la misma necesidad de beber agua que alguien que se coma una paella; sí, también “el agua se come” y todo suma.
No es el único ejemplo, si bien el libro tuvo cierto
éxito comercial, pero, como el resto de publicaciones del siglo pasado no caló en el ideario
nutricionista, como por cierto sigue sin hacerlo en nuestros días y eso que no
faltan estudios e instituciones encargadas de ello, sobre todo a partir del
ensayo en American Journal of Physiology, 2002.
Secuela bibliografía científica
Obviamente no fue la única voz discordante al respecto, si bien la primera en la que se rebatió con fundamento y, claro que han aparecido unas cuantas más. Entre ellas las recomendaciones del Institute of Medicine (IOM) de EEUU en 2005, sugiriendo unas cifras de 2,7 L/ día para mujeres y 3,7 L/día para hombres, aclarando que eran referidas se refiere a toda la ingesta dietética y no solo a los vasos de agua.
O las del artículo ‘Medical myths’ de 2007 publicado
en la relevante revista British Medical Journal que también lo pone de
relieve desde sus primeros párrafos, trayendo a colación precisamente la
extensa y prolija revisión antes mencionada.
Y por supuesto las del Comité Científico y los
Paneles Científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
de 2010, estableciendo la ingesta adecuada
en este caso de 2 L/día para mujeres y 2,5 L/día para hombres referidas al agua
total, es decir, la de bebidas y alimentos.
Más recientemente, es un estudio de 2022 publicado en Science el que demostraba cómo las necesidades varían según las personas. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.




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