viernes, 10 de julio de 2026

Informe sobre la homeopatía, 2026. ‘Sevilla tuvo que ser...’

(Continuación) Y de ahí que nunca ningún homeópata haya contestado de forma satisfactoria a este polémico que le refería, “Si yo a usted le doy un comprimido de 'Nux Vomica 30CH ... ¿qué técnica de laboratorio usaría para distinguir uno de otro?”.

Porque en ninguno de dichos comprimidos se revelará la presencia, ni siquiera a nivel de trazas, de cualquiera de los dos extractos inicialmente disueltos -nuez vómica (Strychnos nux-vomica) o té del labrador (Ledum palustre)-, sencillamente no pueden.

Es imposible de toda imposibilidad ya que no queda nada de ellos en solución tras las sucesivas diluciones, infinitas agitaciones y bíblicos golpeteos, por mucho que digan; lo triste de todo esto es que falacia y realidad se conocieron casi a la misma vez.

‘Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio’

Trato de decir que, no acababa de ser publicada la patraña pseudo médica cuando quedaba demostrada la verdad científica de su tremendo error, estas cosas pasan, no obstante, siendo esto malo, que lo es, no era con mucho lo peor, no.

Resulta que desde hace más de un siglo esta verdad científica se enseña de manera reglada en la química bachillera a los alumnos adolescentes, por lo que es de conocimiento y dominio de la cultura general. Bueno, pues los homeópatas siguen sin enterarse.

Le recuerdo que Ch. Hahnemann y A. Avogadro fueron contemporáneos, y mientras el médico alemán homeopático publicaba su pseudociencia en el tratado Organon de 1810, el físico y químico italiano publicaba su hipótesis molar de 1811, ya sabe la del Número de Avogadro, NA.

Tirando de Avogadro

Un número que representa la cantidad de partículas, átomos o moléculas, que existen en un mol de cualquier sustancia, y se trata de una de las siete (7) constantes físicas fundamentales, NA = 6,02214076·1023, que rigen las leyes de la naturaleza; la misma que hace imposible la presencia de soluto al nivel de las diluciones homeopáticas.

Lo que pone en el disparadero de la credibilidad a los homeópatas pues ninguno puede garantizar que: el producto con el que están experimentando sea el que afirman ser; esas bolitas de azúcar hayan sido pulverizadas con el producto que afirman; estén vendiendo lo que afirman. Vamos que lo que venden es azúcar, eso sí, bastante, bastante, bastante cara.

Por eso ellos van a lo suyo, a negar lo innegable. En situaciones como esta de negación de una evidencia física o una realidad irrefutable me gusta tirar de ironía marxista, ‘A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos’. Sí, para según qué cosas soy muy marxista, de Groucho, claro. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas. 


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