(Continuación) Y de ahí que nunca ningún homeópata haya contestado de forma satisfactoria a este polémico que le refería, “Si yo a usted le doy un comprimido de 'Nux Vomica 30CH ... ¿qué técnica de laboratorio usaría para distinguir uno de otro?”.
Porque en ninguno de
dichos comprimidos se revelará la presencia, ni siquiera a nivel de trazas, de
cualquiera de los dos extractos inicialmente disueltos -nuez vómica (Strychnos
nux-vomica) o té del labrador (Ledum palustre)-, sencillamente no
pueden.
Es imposible de toda
imposibilidad ya que no queda nada de ellos en solución tras las sucesivas
diluciones, infinitas agitaciones y bíblicos golpeteos, por mucho que digan; lo
triste de todo esto es que falacia y realidad se conocieron casi a la misma
vez.
‘Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es
remedio’
Trato de decir que, no acababa de ser publicada la patraña pseudo médica cuando quedaba demostrada la verdad científica de su tremendo error, estas cosas pasan, no obstante, siendo esto malo, que lo es, no era con mucho lo peor, no.
Resulta que desde hace más de un siglo esta verdad
científica se enseña de manera reglada en la
química bachillera a los alumnos adolescentes, por lo que es de conocimiento y
dominio de la cultura general. Bueno, pues los homeópatas siguen sin enterarse.
Le recuerdo que Ch.
Hahnemann y A. Avogadro fueron contemporáneos, y mientras el médico
alemán homeopático publicaba su pseudociencia en el tratado Organon de 1810,
el físico y químico italiano publicaba su hipótesis molar de 1811, ya sabe la
del Número de Avogadro, NA.
Tirando de Avogadro
Un número que representa la cantidad de partículas, átomos o moléculas, que existen en un mol de cualquier sustancia, y se trata de una de las siete (7) constantes físicas fundamentales, NA = 6,02214076·1023, que rigen las leyes de la naturaleza; la misma que hace imposible la presencia de soluto al nivel de las diluciones homeopáticas.
Lo que pone en el
disparadero de la credibilidad a los homeópatas pues ninguno puede garantizar
que: el producto con el que están experimentando sea el que afirman ser; esas
bolitas de azúcar hayan sido pulverizadas con el producto que afirman; estén
vendiendo lo que afirman. Vamos que lo
que venden es azúcar, eso sí,
bastante, bastante, bastante cara.
Por eso ellos van a lo
suyo, a negar lo innegable. En situaciones como esta de negación de una
evidencia física o una realidad irrefutable me gusta tirar de ironía marxista, ‘A
quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos’. Sí, para según qué
cosas soy muy marxista, de Groucho, claro. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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