lunes, 20 de julio de 2026

“Alga asiática”. Problemáticas

(Continuación) Sin duda su desagradable presencia, me refiero a la Rugulopteryx okamurae, el alga invasora, es el impacto más visible para vecinos y visitantes, que empieza con la dificultad para disfrutar del baño o del paseo por la orilla pero que, por desgracia, no queda ahí pues va más allá de los evidentes inconvenientes físicos y el nada estético impacto visual. Hay otros sectores sociales implicados.

Afectación turística y sobrecarga municipal

Una afectación turística que empieza cuando este organismo marino, capaz de realizar la fotosíntesis oxigénica y obtener el carbono orgánico con la energía de la luz del Sol, pero de manera diferente a una planta terrestre (embriofita), lleva varios días sobre la arena.

E inicia un natural proceso de descomposición que se acelera con las altas temperaturas estivales, de manera que esta biomasa pierde agua, cambia de color y entra en putrefacción; una alteración orgánica que libera gases, provocadores de desagradables olores y, además, atrae insectos lo que podría desembocar en una emergencia sanitaria.

No hay duda, en su conjunto se reduce la calidad paisajística de las playas que, siendo ya malo, no es ni lo único ni lo peor. Empezando porque, en prevención, los ayuntamientos tienen que intensificar las labores de limpieza para mantener los arenales en condiciones.

Una retirada de algas, con transporte a instalaciones autorizadas para su tratamiento y gestión de residuos, que supone no solo un esfuerzo extraordinario para los servicios municipales sino un importante desembolso económico extra a los que tienen que responder con recursos propios, ayudas de otras administraciones y una planificación constante.

Impacto ecológico y pesquero

Pero es evidente que el alga asiática no llegó a nuestras costas el día que aparece en la arena de la orilla y la vimos, no, antes ya llevaba tiempo viviendo a profundidades comprendidas entre 0,5 y 5 m, donde forma tupidas alfombras que bloquean la luz solar, impidiendo la fotosíntesis y desplazando a las especies de flora y fauna nativas.

Además, la okamurae, produce compuestos químicos que la hacen tóxica y poco atractiva para los herbívoros marinos, y coloniza los fondos marinos, rocas y zonas sumergidas formando densos mantos que los cubren, con la consiguiente alteración del equilibrio natural del ecosistema (peces, moluscos, crustáceos).

Ciertamente, en espacios abiertos el problema ambiental es claro, no en vano esta especie ocupante modifica hábitat, condiciones de luz, refugio y alimento de muchas especies. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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