(Continuación) Sí, el referido de la Junta del Consejo Nacional de Investigación de Alimentación y Nutrición, mostrando la parte del mismo que lo justifica, reza así, ‘Una asignación de consumo diario de agua para un adulto podría establecerse en unos 2,5 litros de agua…’. O sea, la que todos conocen y es cierto que dice lo que dice, pero no lo es menos que no acababa ahí.
¿Mito o verdad?
No, continuaba con "…
la mayor parte de esa cantidad está contenida en los alimentos que se consumen
habitualmente", una parte que por diferentes razones casi nadie conocía
o ignoraba. O
sea que no tenemos que beber ocho vasos al día, no es eso lo que dice la
ciencia y ni muchísimo menos que haya que hacerlo por obligación.
Es decir, que lo primero que destacó dicho estudio de primeros de siglo (2002) fue la excesiva y desafortunada simplificación que se hizo del consejo hidratante de la guía nutricional de 1945, al visibilizarlo sólo en su primera parte, ‘Una asignación de consumo diario de agua para un adulto podría establecerse en unos 2,5 litros de agua…’ y omitiendo la segunda ‘… la mayor parte de esa cantidad está contenida en los alimentos que se consumen habitualmente’.
Nota aritmética
Algo de sentido común -ya sabe, esa capacidad natural para juzgar, razonar y tomar decisiones acertadas de
manera espontánea en situaciones cotidianas- referido a la extensísima revisión
bibliográfica de Valtin de la que, ya que estamos, aprovecho para
comentarle que la “regla 8x8” debe su nombre al ya desmentido, por carecer de
base científica, mito según el cual hay que beber 8 vasos de agua de 8 onzas
líquidas cada uno.
Echo cuentas. Dado que cada onza equivale a 29,57 ml si es estadounidense o 28,41 ml si es británica, en cocina se suele redondear a 30 ml, cada vaso tendrá una capacidad de unos 240 ml, por lo que los ocho sumarán cerca de los 2 L de marra.
Por su parte, otra disciplina de la ciencia, ya en
el siglo pasado apuntaba a que el valor del consumo humano de agua tenía
matices y no era fijo y único para todos, ya que las necesidades de hidratación varían según cada persona, nivel
de actividad, edad, peso, clima o alimentos que consuma.
Precuela bibliografía científica
Sin
embargo, y a pesar de que las bases científicas que sustentaban el aserto
salutífero eran sorprendentemente débiles e, incluso, inexistentes, la creencia
en esta recomendación para
mantener una salud óptima ha continuado muy arraigada en nuestra sociedad a lo
largo del tiempo. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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