Es un tema recurrente de conversación de (casi) cada día, no solo al bajar a algunas de las playas españolas y evidenciar su epatante visión sobre la arena y el agua, sino año tras año pues va ya para un par de manitas de ellos que “convivimos” con ellas.
Y es
que lo que, hace casi una década, comenzó como un fenómeno puntual y
supuestamente aislado, ha terminado convirtiéndose, por desgracia, en un más
que principal y preocupante problema de todo tipo; aunque le supongo al tanto
le expongo, por si no es así o no cae ahora, lo que sé al respecto.
‘Rugulopteryx okamurae’
El latinajo
del titular es el nombre coloquial con el que se conoce a un alga parda invasora,
originaria del Pacífico noroccidental (Japón, Corea y China), que fuera de su
hábitat natural se detectó en 2002 en la laguna costera de Étang de Thau de
Francia, donde llegó probablemente como consecuencia de una contaminación a
través de ostras procedentes de Japón (Crassostrea gigas) para la acuicultura.
Y no fue hasta 2015 que se detectó en España, primero en las aguas próximas al estrecho de Gibraltar, después en las costas de Galicia y Cataluña (2024) y, para 2025, proliferar ya por el Mar Cantábrico. Lo que se dice una expansión rápida y agresiva al comportarse como especie “okupa” causante de graves perjuicios a los ecosistemas naturales donde se instala.
Un alga multicelular que
lleva por nombre científico Rugulopteryx okamurae, pertenece a la familia Dictyotaceae, género Rugulopteryx,
especie Okamurae, una de las cuatro que existen, y debe su nombre al
botánico, ficólogo y pedagogo japonés Kintaro Okamura (1867-1935).
Polifacética problemática gaditana
Se cree
llegó adherida a los cascos o en las aguas de lastre de barcos mercantes y, tras
encontrarse con aguas templadas y pocos depredadores, disparó su crecimiento
hasta el punto de ser todo un poliédrico problema (ambiental, económico,
logístico) para algunas costas.
Máxime cuando el viento y las corrientes favorecen su llegada a las costas, en frecuentes arribazones de toneladas de esta biomasa (materia orgánica, vegetal o animal, susceptible de ser utilizada, por ejemplo, como fuente de energía)
Poliédrico
porque son varias las caras conflictivas que presenta este prisma “alguero” y,
con ellas, las afiladas aristas que forman sus intersecciones y cortan en
diferentes contextos de nuestra sociedad, sea a nivel de vecino y visitante, de
municipio, del sector pesquero o del medio marino.
Así es al menos en la costa gaditana -Chipiona, El Puerto de Santa María, Cádiz, Conil, Barbate, Tarifa, San Roque, Algeciras o La Línea de la Concepción- frente a cuyas aguas escribo estas líneas mientras la contemplo de vez en vez; pongamos que hablo de Rota, Ribat Ruta. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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