(Continuación) Pero no queda la cuestión solo en precaución, también puede llegar al nivel de alerta dado que la posología (dosis y frecuencia de toma) de cada paciente es diferente con lo que no se debe generalizar, pues lo que puede ser adecuado para unos, para otros no serlo.
Leo que se suele
recomendar la ingesta de cierta cantidad de gránulos debajo de la lengua, unas
cinco unidades, varias veces al día, y mantenerlos alejados de las comidas; no sé,
pero estamos en el estado previo a una emergencia.
Precaución, alerta y,
por qué no, alarma. Si lo que padece es una intolerancia severa y no lo
sabe, las consecuencias pueden ser graves, ahora sí que estamos en la fase de
emergencia real o inminente. Trato de decirle que es muy importante para
nuestra salud conocer la composición cuantitativa de los excipientes además de
la cuantitativa.
¿Aparece siempre especificada en el producto que toma? ¿Le informa el médico que se lo receta? ¿Lo hace el farmacéutico en su defecto? Preguntas en busca de respuestas, más o menos al estilo de la media docena de personajes en busca de autor pirandellianos.
Preguntas retóricas y “ataque enemigo”
Más o menos porque las
respuestas a las de los renglones de más arriba ya se imaginará por el
subtítulo que las conozco. No, no aparecen en el prospecto ni nadie puede
contestar por más que pregunte cual es la composición cuantitativa del
excipiente de un producto homeopático en concreto.
Pero, a más a más,
resulta que la preocupación se vuelve más que preocupante. Resulta imposible
desde el punto de vista empírico diferenciar un producto homeopático de otros, sí,
no ha leído mal, es como un cuarto nivel de riesgo, el de ataque enemigo.
Que es lo que parece acechar a esta saga sobre la homeopatía que no parece que vaya acabar nunca, una circunstancia bloguera sobre la que entono mi personal e ineludible mea culpa y me comprometo a solucionar.
Pero a lo que voy, el
cinematográfico y “bondiano” ataque enemigo de los “azucarillos homeopáticos”
que un viejo conocido me recordó al leerle hace unos días un sucedido ya antañón.
Iba sobre el debate que tuvo lugar en un congreso de farmacéuticos celebrado en
la Universidad de Sevilla hace un decenio, en 2016. Más o menos los hechos
ocurrieron así.
Por lo visto, en el transcurso
del mismo se dirigió una pregunta al representante en la mesa de una conocida
empresa de productos homeopáticos, una pregunta nada baladí en mi opinión, iba dirigida
bajo la línea de flotación de esta pseudociencia. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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