Se encuentra en el distrito de la Macarena, barrio del Doctor Barraquer (41009) y con sus 164 m de longitud, a la espalda de la Facultad de Fisioterapia y Podología, transcurre entre las calles Avicena y Perafán de Rivera, no andando lejos las de Abulcasis, Maimónides, Dr. Letamendi o la plaza del doctor Barraquer que, ya se imagina, algunas de ellas no tardarán en venir a estos predios por motivos obvios. Pero hoy le toca a la de Avenzoar o Abenzoar, sí su grafía con be o uve, y que no es más que la latinización o castellanización en la Europa medieval de Ibn Zuhr (1073/1091-1161/1162), uno entre otros muchos nombres con el que se le conoce y cita. Un más que destacado médico andalusí, entre un destacado y numeroso colectivo de sabios, del que realmente no se sabe mucho a ciencia cierta de su vida personal, empezando por las mismas fechas de nacimiento y defunción o el lugar donde nació (Sevilla/ Peñaflor).
A propósito de la doble grafía recordar que a mediados del siglo pasado y en la barriada Virgen de los Reyes (La Barzola) existió la calle Abenzoar rotulada así en 1950 en honor de este médico del que dicen fue, quizás, maestro del filósofo cordobés Averroes quien cuenta también con reconocimiento callejero en la ciudad.
Acerca
de su vida privada
De su poco conocida vida personal apuntar que se casó
joven, tuvo al menos dos hijos varones y una hija que también se dedicaron a la
medicina, así como una de sus nietas y, eso sí, que perteneció a una saga de al
menos seis generaciones de médicos, una circunstancia familiar que facilitó su
aprendizaje e incorporación al gremio pues, desde su infancia, su padre le
acostumbró a leer las obras de los clásicos, principalmente Galeno e Hipócrates.
Naturalmente, y dada la categoría intelectual de la familia, también estudió
ciencias coránicas, derecho, lengua y literatura; una estirpe que en lo público
tuvo una gran y continuada influencia en Al-Ándalus por sus abundantes
aportaciones científicas, literarias, filosóficas o políticas, precisamente en
unos tiempos convulsos política y socialmente hablando.
Me refiero al final de los reinos de taifas y el posterior dominio de las dinastías bereberes ultraortodoxas norteafricanas, los almorávides y los almohades; dos dinastías reinantes estas a las que Avenzoar sirvió sucesivamente al vivir geográficamente a caballo entre Sevilla y Marrakech. Sin duda una vida agitada la suya y con dispares golpes de fortuna pues conoció la gloria en Sevilla como médico personal del emir almorávide y su corte, su residencia sevillana estuvo por la zona de Santa Marina, seguida de vejaciones y penalidades cuando fue encarcelado en Marrakech por el mismo soberano y durante diez años. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 08 de junio de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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