(Continuación) En busca de “tesoros perdidos”. Intramuros
Para empezar, una aclaración sobre la genérica y errónea impresión que produce la visión del plano de Olavide a pesar de todas sus bondades. Fruto del trabajo de investigación del grupo sevillano hoy sabemos que la, a primera vista, muy densa ciudad resulta que no lo era tanto, ni mucho menos; es más, en realidad el centro histórico era muy abierto, claro y verde.
Así que, frente a la cerrada, tupida y gris ciudad del
plano del XVIII -que sólo delimitó el contorno de las manzanas y algunas
huertas, las más grandes y evidentes-, en el del XXI nos aparece una urbe
porosa, con muchas más huertas y bastante menos edificios.
Ni por asomo está todo edificado, existen no pocos espacios abiertos que muestran una ciudad con muchas cavidades a modo de un hormiguero, unos detalles físicos en los que el ilustrado no entró. Y así, entre los 1097 lugares señalados en ‘Nueva Planta...’ se encuentran elementos aún reconocibles del callejero actual como la Catedral, la plaza de San Francisco o la Alameda por citar algunos, junto a no pocas referencias a sitios ya desaparecidos como la posada de Baviera, la cuesta de la Niña o el huerto de la Imagen, pero que convivieron con ellos en la época.
Por no hablar de otros iconos de la ciudad
como la actual estación de trenes de Santa Justa donde antes había un almacén
de sal y varios muladares o vertederos; o el puente de barcas de Triana de
barcas que se movía en función de la corriente del río Guadalquivir, curso
fluvial donde había dos islas que ya no existen.
Según estimación de los propios autores se ha podido perder alrededor del noventa por ciento (90%) de aquella Sevilla dibujada en el plano del siglo XVIII, algo irrecuperable por supuesto, pero a lo que nos podemos asomar -al menos en parte, aunque con bastante realismo- gracias al plano del XXI. No, no andaba nada descaminada la decimonónica y zarzuelera frase, “La ciencia avanza que es una barbaridad”, así en singular.
Una
hipótesis inédita, siglo XXI
Y hablando de avances científicos, unas
líneas más arriba, le citaba una de las novedosas aportaciones de este nuevo
plano, la de emitir una hipótesis acerca de la configuración de muchos
edificios fundamentales para la historia de Sevilla pero que fueron demolidos o
transformados con el paso del tiempo, de los que Olavide apenas da
información y, para más inri, no existe, o casi, información documentada. Unos
son edificios religiosos (conventos, iglesias, monasterios) y otros civiles,
tanto públicos (cuarteles, mercados, mataderos) como privados (haciendas,
palacios, casas, huertas). De todo como en la viña del Señor. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 25 de mayo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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