lunes, 22 de agosto de 2022

Proyecto nuclear “Islero”: Desarrollo. Bomba ‘low cost’

(Continuación) Aunque al final hubo suerte le decía. Resulta que los dos isótopos radiactivos utilizados en el Proyecto Manhattan cumplieron con las expectativas y se emplearon como material para dos tipos de bombas que, paradojas de la vida, estuvieron a punto de no ser utilizadas cuando, en mayo de 1945, Alemania se rindió.

Si embargo la guerra continuó y, como sabe, el 6 de agosto de 1945 se arrojaba sobre la ciudad de Hirosima una bomba de fisión nuclear de U-235 que ni siquiera se había probado en Los Álamos, tal era la seguridad que se tenía de su funcionamiento. Su nombre Little Boy.

Tres días después, el 9 de agosto de 1945, se lanzaba sobre Nagasaki otra, esta de Pu-239 que llevaba por nombre Fat Man, ¿en homenaje a W. Churchill? Es la primera pareja nuclear conocida, la de “el Flaco y el Gordo”, y terminarían por poner fin, de manera fulminante, a la Segunda Guerra Mundial.

Y mientras, en suelo patrio, ¿por cuál de los isótopos se decantó Velarde, para la construcción de la primera bomba nuclear ‘made in Spain’? ¿U-235 o Pu-239?, una cuestión nada fácil pues cualquiera de las dos opciones tenía sus pros y sus contras.

Bomba nuclear ‘low cost’: ¿U-235?

A falta de mejor criterio, en su elección, primó la conocida, universal e inexorable ley de la economía y se optó por la de plutonio-239 sencillamente porque era más barata de producir, le pongo en antecedentes.

La de uranio-235 tenía a su favor las reservas naturales de mineral de esta sustancia química, existentes en Badajoz y Salamanca y suficientes para el autoabastecimiento, aunque jugaban en su contra dos aspectos para la producción.

Uno económico, su elevado coste y por triple motivo: el imprescindible enriquecimiento del bruto extraído, su pureza debía estar por encima del noventa por ciento (90 %); la gran cantidad que había que producir, un ochenta por ciento 80 % del total de la bomba es de este isótopo.

Y, por último, las enormes y carísimas instalaciones que se necesitaban, plantas de difusión gaseosa, una tecnología muy costosa que requería un alto consumo eléctrico y presentaba especiales dificultades técnicas, la mayoría de ellas fuera del alcance de España.

Otro estratégico, ante tan colosal despliegue de construcción, materiales, conocimientos y personal se hacía muy difícil, por no decir imposible, mantener en secreto este proyecto, y así escapar al radar del control internacional. (Continuará)

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