La mujer ocupará en el mundo científico el puesto que le corresponda
de acuerdo con su capacidad, y no necesitaremos cuotas ni nada de eso.

Margarita Salas (1938-2019)
, bioquímica española

jueves, 1 de agosto de 2019

Apolo 11. Breve aproximación científico-técnica (13)

(Continuación) Y después de permanecer en la Luna casi un día -en concreto 21 h, 36 min y 20 s-, llega el momento de partir. Es hora de volver a casa, en el Columbia les aguarda Collins y en la Tierra les esperan a los tres.
‘La persona más sola del universo’
Esa fue la etiqueta que los medios de comunicación le colocaron a Collins, durante el tiempo que el astronauta permaneció solo en el módulo de mando, girando en órbita circunferencial en torno al satélite. Porque no olvidemos que fue el único tripulante que no lo pisó, mientras sus compañeros bajaban y subían, iban y venían por él. A cambio él cumplía con su cometido, que no era de menor responsabilidad y tan fundamental para el éxito de la misión como el del resto, al estar al cargo de la supervisión de toda la operación y devolverlos sanos y salvos a la Tierra.
Pero durante todas esas horas, no hay duda alguna de que ningún otro ser humano ha estado nunca tan solo, en toda la historia de la especie, como él estuvo y no es una exageración. Ni nunca ni tanto les digo, no ya por la distancia física con el planeta, que también, son trescientos ochenta y cuatro mil cuatrocientos kilómetros (384 400 km) que se dice pronto, sino por la psicológica.
Les recuerdo que cuando el pequeño módulo espacial pasaba por la cara oculta de la Luna, además, Collins perdía toda comunicación con el control en Houston y con los otros dos astronautas, ya que la masa de nuestro satélite impedía las transmisiones de radio. Eran cuarenta y ocho minutos (48 min) cada hora y media (1,5 h), en los que el silencio y la oscuridad exterior lo inundaban todo.
Sin duda hay que tener un temple especial para ser ese tipo de hombre.
Es más, él siempre rechazó esta etiqueta de soledad y en no pocas ocasiones manifestó que la única soledad a la que realmente temió era a la de tener que realizar el viaje de vuelta solo. Y es que una de las fases más críticas del Apolo 11 era la del regreso del Eagle, con el que Armstrong y Aldrin habían descendido a la Luna, al Columbia. Cualquier fallo en ella supondría, inevitablemente, que ambos murieran. No obstante, y a pesar de todo esto, es una obviedad que Collins es el astronauta olvidado de la misión y su nombre es el que más cuesta recordar del Apolo 11.
Sin embargo, es mucho lo que se ha escrito acerca de su soledad cósmica. Incluso él lo hizo en sus memorias, ‘Carrying the fire’, considerado el mejor libro escrito por un astronauta, donde nos dice: “Ahora estoy solo, verdaderamente solo y completamente aislado de cualquier tipo de vida”. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



1 comentario :

un aficionado a la ciencia dijo...

Rigurosa pero entretenida. Enhorabuena