(Continuación) Recordar que en este sentido se adelantó al científico pisano Galileo Galilei (1564-1642) quien, con el mismo propósito divulgador comenzó a escribir sus obras principales en italiano vulgar a fin de que fuera accesible un público más amplio, por ejemplo, personas cultas que no dominaban el latín.
Sin duda todo un enfrentamiento a la tradición
universitaria que tuvo lugar durante los años 20 y 30 del siglo XVII, pero un
par de décadas después que nuestro sevillano del tratamiento “limpio y seco”.
‘Sevilla tuvo que ser...’
Adendas:
obra lexicográfica y escuela
Además de su innovadora y exitosa práctica médica -cabe
recordar el elogioso apodo profesional que le acompañaba, “el Pareo español”,
como muestra de la importancia que se le reconoció- Hidalgo tiene
también una obra lexicográfica destacada pues realizó no pocas y notables
contribuciones a la terminología médica, incluyendo glosarios y vocabularios
propios del renacimiento castellano.
Sin olvidar que su enfoque clínico y el uso de la estadística hospitalaria lo sitúan como un precursor de la medicina basada en la evidencia en la España del siglo XVI, a la vez que creó escuela. Ya le escribí del más renombrado de sus discípulos, Pedro López de León, que ejerció en Cartagena de Indias a partir de 1590 y ahora le cito a Enrique Vaca de Alfaro y Pedro Gago Vadillo.
Pero ni que decir tiene que la novedad de su método “por
primera intención” contó también con numerosos detractores que se opusieron
a su práctica. De entrada, el pleito que el madrileño doctor Estrada,
recién llegado a Sevilla, le puso al tener conocimiento de él y considerar que
la vía particular no era superior a la común.
Y sobre todo destacar, por su prestigio profesional, la
polémica que mantuvo con Juan Fragoso, uno de los cirujanos y
naturalistas españoles de mayor prestigio del siglo XVI, quien ejerció muchos
años en Sevilla antes de trasladarse a Madrid como cirujano de los Reyes y que
en sus escritos se muestra seguidor del anatomista posvesaliano Gabriel
Falopio.
En opinión de algunos exégetas de la cosa, la polémica con Estrada es el preludio de la controversia con Fragoso, auténtico paradigma del enfrentamiento dialéctico entre la renovación y la tradición en la ciencia española de la segunda mitad del siglo XVI.
Una disputa que no quedó en el argumentario científico
que esgrimieron ambas partes, sino que pasó al terreno de la descalificación
personal, vamos que estamos ante lo que toda la vida de Dios ha sido pura
rivalidad profesional.
Según Hidalgo, Fragoso, al final, reconoció su
error y admitió la superioridad de la vía particular frente a la común; no
olvidar que para entonces el primero ya llevaba muchas vidas salvadas con su
método, recuerde lo de ¡Me encomiendo a Dios y al doctor Hidalgo de Agüero!
Pues eso.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 02
de marzo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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