Se trata de una corta (52 m), rectilínea y peatonal vía comprendida entre O’Donnell donde empieza y San Eloy donde termina, con CP 41001 y ubicada en el barrio de la Alfalfa del Distrito Antiguo de la ciudad. Por el Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993 sabemos que ya en 1532 aparece descrita como una calleja que va de la calle de la Muela (actual O'Donnell) al espital de San Eloy (antiguo hospital de San Eloy que fue demolido).
Y al menos desde mediados del siglo XVII se la conoció
como callejuela de la Pulga, nombre que mantuvo hasta 1845
en el que se le da el actual en memoria de Pablo de Olavide y Jáuregui
(1725-1803), polímata ilustrado y asistente de Sevilla entre 1767-1777, hoy
diríamos alcalde de la ciudad sólo que con más atribuciones ya que, no en vano,
tenía poderes judiciales y ostentaba la representación del rey en la ciudad.
Su presencia en estos predios viene motivada no solo por las importantes reformas urbanas que llevó a cabo en ella y que le trajeron no pocas complicaciones a título personal, sino por ser el impulsor del alzado de un plano de la ciudad (1771) que marca todo un hito en la historia de su cartografía y es referencia constante en esta sección ‘De Ciencia por Sevilla’.
Como botón de muestra vaya por delante que hasta una
manita (5) de reconocimientos he encontrado de él en la ciudad; la misma que le
iré exponiendo negro sobre blanco, según el elemental criterio temporal de su
creación, a falta de otro mejor discernimiento por mi parte. Eso, y a la vez, naturalmente, junto a un prontuario cronológico de su vida y obra, empezando
como ya ha visto por la céntrica vía homónima.
Pablo de
Olavide y Jáuregui. Adolescencia y juventud (1725-1745)
Limeño de nacimiento, pero de ascendencia sevillana por sus abuelos maternos, desde muy niño ya dio evidentes señales de inteligencia y precocidad sirvan de muestra estos botones: formado en los jesuitas, a los quince años se licenciaba en Teología por la Universidad de San Marcos, al año siguiente ocupaba de forma interina la cátedra de Teología y al siguiente se doctoraba en Derecho Canónico y en Derecho Civil, a la vez que ganaba por oposición la cátedra de Maestro de las Sentencias.
No está nada mal, no, y aun así no quedaron sus
aspiraciones profesionales solo en el ámbito académico, también en el terreno
jurídico-administrativo dio muestras de su valía y, en julio de 1741, era
nombrado abogado de la Real Audiencia de Lima, sin necesidad de realizar la
obligatoria pasantía, periodo de prácticas necesario para ejercer este oficio. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 09 de marzo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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