[Esta entrada apareció publicada el 13 de marzo de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Y entre estos
merece especial mención el primer libro de química escrito por una mujer
paracelsista cuyo título, atención al mismo, es toda una declaración de
intenciones: ‘La Química caritativa y fácil en beneficio de las Señoras’,
su autora, la parisina Marie Meurdrac (¿?-1687). Publicado por primera
vez entre 1665 y 1666 tuvo cuatro ediciones en francés, una en italiano y seis
en alemán, y todo en poco menos de setenta años; un más que notable éxito
editorial en toda Europa, máxime, siendo su autora una mujer de la que casi
nada se conoce hoy.
Una autodidacta, pues se refiere “a los conocimientos adquiridos a través de un largo trabajo y diversas experiencias varias veces reiteradas”, y una feminista como bien deja a las claras su afirmación de 1663, de que ambos sexos poseen una misma capacidad intelectual, pudiendo realizar, por lo tanto, los mismos estudios científicos y técnicos.
Una idea revolucionaria la suya, para una época en la que nadie pensaba en dar a las jóvenes otra educación que no fuera la destinada a hacer de ellas buenas esposas y madres, mucho menos la de proporcionarles alguna formación técnica y, menos aún, científica. Faltaría más. Salta a la vista que, leída en profundidad, la obra de Marie se diferencia bastante de otros tratados químicos contemporáneos, masculinos o femeninos.
En lo ideológico, porque
postula que el conocimiento debe ser de libre acceso para todo el mundo, sirva
de muestra su frase. “Si las mujeres fuesen educadas como los hombres, y se
emplease tanto tiempo y medios en instruirlas, podrían igualarlos”.
En cuanto al contenido, y en lo que respecta al fondo, por la importancia que le da tanto a las hierbas medicinales y sus propiedades, como a la preparación de remedios y cosméticos a base de las mismas. Y en lo referente a la forma, por facilitar su lectura a las mujeres, intentando así romper su aislamiento de los mundos del saber; de hecho, hay todo un capítulo en el libro en el que trata de cosmetología. O, dicho de otro modo, química de la vida cotidiana. Y tanto.
La de Meurdrac fue
una idea sorprendentemente moderna ya que tocó una cuestión crucial: los medios
que se deben emplear para dar a las mujeres la misma educación que a los
hombres. Tras lo dicho, a nadie escapa que la influencia de esta mujer en los
inicios de la química moderna fue bastante más que notable y, sin embargo, ¿quién
la conoce hoy?
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
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