martes, 14 de abril de 2026

Los Becquerel: Jean y Paul

(Continuación) Ni que decir que esta saga familiar científica prosiguió, “entre Becquerel anda el juego”, con una cuarta generación, dos bisnietos de Antoine César y nietos de Edmond: uno, Jean, hijo de Henri y, otro, su sobrino Paul.

Jean Becquerel (1878-1953)

Hijo del laureado, nació el mismo año en el que moría su bisabuelo y prosiguió con algunos de los estudios e investigaciones que había emprendido su padre, si bien terminó por decantarse por la cristalografía, un terreno donde destacó sobre todo en el estudio de las propiedades ópticas y magnéticas de los cristales a muy bajas temperaturas.

También descubrió la polarización circular paramagnética, es decir, la rotación uniforme del plano de polarización producida por un campo magnético, y publicó varios artículos sobre relatividad y transmutaciones de los elementos; asimismo, realizó estudios que relacionaban la física y la música.

En 1909, y siguiendo lo que ya era una tradición familiar, ocupó la cátedra de Física en el Múseum d'Histoire Naturelle (Museo de Historia Natural) de París, cargo en el que sucedió a su padre Henri, a su abuelo Edmond y a su bisabuelo Antoine César. De casta le viene al galgo, ...

Paul Becquerel (1879-1955)

Sobrino del Nobel, nació un año después de su primo Jean y, a diferencia del resto de la familia estudió Ciencias Biológicas especializándose en bacterias, esporas de hongos y semillas, especialmente en su metabolismo y viabilidad celular.

En particular, Paul, investigó el efecto que en los seres vivos producen las bajas temperaturas y, a raíz de la tesis del sueco Svante August Arrhenius (1859-1927), abordó el estudio de la panspermia (1903) llegando a demostrar que las bacterias, aun sometidas a un frío extremo, podían conservar intacto su poder de germinación en el vacío, al menos durante un período de dos años.

Sin embargo, con posterioridad, constató que las radiaciones ultravioletas (UV) acababan con dicha capacidad de germinar, lo que condujo a invalidar la teoría de la radio panspermia, al demostrar la imposibilidad de que los gérmenes viajasen por el espacio.

Que lo hiciesen vivos bajo el impulso de la radiación luminosa de las estrellas, debido al vacío casi absoluto, las bajas temperaturas o las radiaciones ultravioletas. No, en términos actuales vino a decir que la panspermia no era sostenible. Poco más que decir salvo la coincidencia en los años de nacimiento y fallecimiento de Paul Becquerel y Albert Einstein.

Bueno pues hasta aquí, por ahora, lo que le quería contar de esta longeva, como ninguna otra, saga francesa de cuatro generaciones de científicos, salvo lo dicho, De casta le viene al galgo, ... ser rabilargo. (¿Continuará?)

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