(Continuación) Como ya hemos comentado, su vida profesional giró en torno al Hospital de San Hermenegildo, conocido popularmente como Hospital del Cardenal (por el cardenal Juan de Cervantes, 1455), donde ejerció una medicina liberal y cercana a sus conciudadanos. Su formación en cirugía la realizó junto a dos prestigiosos profesionales de la ciudad, los doctores Alfonso de Cuadra y Juan de la Cueva, cuya plaza en el citado centro asistencial pasó a ocupar tras su muerte.
Sepultura,
pobreza y publicaciones
Resulta curioso, pero, no muy lejos de la calle que lleva
su nombre, nuestro sevillano de hoy se encuentra enterrado en la cercana
iglesia de San Juan Bautista, más popularmente conocida como la iglesia de San
Juan de la Palma, ubicada en la emblemática calle Feria, 2.
Un templo gótico-mudéjar del siglo XIV-XV, donde vive la Virgen de la Amargura que hace estación de penitencia el Domingo de Ramos, con una placa de azulejos colocada por la Real Academia de Medicina de Sevilla con motivo del IV Centenario de su muerte, que nos lo recuerda honrando así su memoria.
Precisamente el año de su fallecimiento, 1597, fue más
que significativo en la transición que realiza la protociencia hacia la
que llamaremos ciencia clásica, y en la que cabe destacar, de un lado,
el trabajo astronómico de Tycho Brahe y, del otro, el inicio de la
correspondencia entre Galileo Galilei y Johannes Kepler.
Una prueba de las dificultades económicas por las que pasó Hidalgo en sus últimos años, a pesar de su indiscutible éxito y prestigio profesional, fueron los numerosos problemas que tuvieron sus herederos para editar sus escritos tras su fallecimiento.
‘Thesoro
de la verdadera...’, 1604
En especial su escrito más importante, Thesoro de la
verdadera cirugía, que a pesar de intentar editarlo en vida no fue
hasta siete años más tarde cuando, de forma póstuma, viera la luz en la
imprenta sevillana de Francisco Pérez, en un tomo tamaño folio e incluyendo un
retrato de su autor; un texto que tuvo hasta tres ediciones a lo largo del
siglo XVII con escasas variantes.
Compuesto de diecisiete (17) tratados evidencia lo consciente que es su autor, tanto de lo novedoso de su método curativo como del carácter práctico que le quiere dar a la obra, pensada para servir de guía a los cirujanos de su tiempo en circunstancias concretas.
De ahí que esté
redactada en un castellano sencillo y comprensible, sin complicaciones
doctrinales, y no en latín, lengua culta y más propia de médicos y ciencia de
la época. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 02
de marzo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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