En la primera mitad del XIX carecía de salida y no era más que una barreduela de ésta si bien, en 1868, se acordó segregarlo de la plaza y rotularlo con el nombre de Hidalgo, en homenaje al famoso médico cirujano del siglo XVI Bartolomé Hidalgo de Agüero (1530-1597). Para entonces comunicaba ya con Castellar, probablemente como consecuencia del derribo de algún edificio y que determinó la asignación del nuevo nombre según el plano de Alvarez-Benavides (1868).
Con posterioridad, en 1935, y sin duda por confusión, se le llamó Hidalgo y Rebollo, topónimo posteriormente rectificado en favor del actual. Y hasta aquí. Bien está la historia callejera, pero, ¿quién era y cuáles fueron los méritos del tal don Bartolomé, como para merecer una calle en Sevilla?
¡Me
encomiendo a Dios y al doctor Hidalgo de Agüero!
Antes le pongo en antecedentes. Estamos en la Sevilla del siglo XVI, capital del orbe conocido, puerto y puerta universal del Nuevo Mundo de donde salían y a donde llegaban galeones cargados de riquezas. Ciudad rica y opulenta, la mayoría de sus edificios más importantes y monumentales se construyen en este siglo, de ella se podía decir con razón “Quien no ha visto Sevilla no ha visto maravilla” pues esa era la cara de la ciudad, lo mejor de ella.
Pero como todo en esta vida la ciudad también tenía su cruz pues donde hay tantas riquezas y opulencia se suelen concentrar pícaros y gentes de mal vivir, gente del hampa que dirime sus disputas con navajas, cuchillos o espadas, resultando muchos de ellos heridos de armas blancas.
Y algunos de ellos de forma casi mortal, pero que pudieron
salvar la vida gracias a un nuevo método de curación practicado por un doctor,
sí el que se imagina, nuestro doctor Hidalgo de Agüero de hoy, lo que
como supondrá le granjeó una enorme fama entre sus coetáneos.
Para que se haga una idea de su prestigio y solo a título
de curiosidad le adelanto que los contendientes solían decir antes de las
peleas, la cita del subtítulo de más arriba ‘¡Me encomiendo a Dios y al
doctor Hidalgo de Agüero!’. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 16
de febrero de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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