[Esta entrada apareció publicada el 20 de marzo de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Es uno más de la media docena de movimientos, y de diversa índole, a los que está sometido nuestro planeta junto con los de traslación, precesión, nutación, bamboleo de Chandler y precesión del perihelio.
Una rotación que
realiza sobre su propio eje dando un giro completo, en relación con una
estrella fija, que dura 23 h 56 min 4 s y en sentido de oeste a este, tomando al polo norte como
punto de vista. Es decir que la Tierra gira en sentido contrario a las
agujas del reloj o antihorario, tal como hace el resto de planetas
(Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno) del sistema solar a excepción de Venus
y Urano.
Una rotación planetaria de la que tenemos constancia empírica desde 1851 (255.º aniversario) cuando el físico y astrónomo francés Léon Foucault (1819-1868) colgó, de un punto a gran altura, un enorme péndulo de masa considerable y lo hizo oscilar, el famoso y archiconocido péndulo de Foucault. Primero lo hizo en el Observatorio de París, en febrero, unas semanas después en el Panteón de París y, en ambos casos, con el mismo resultado concluyente, la Tierra gira sobre su propio eje, y lo hace en la actualidad con una velocidad angular de 7,27·10-5 rad/s que supone una lineal de 1670 km/h en el ecuador; un valor que disminuye conforme nos acercamos a los polos donde es nulo, recordar de los tiempos bachilleres la dependencia directa de la velocidad lineal con la angular y el radio.
Una rotación cuyas características han variado a lo largo del tiempo con algunos acontecimientos geológicos de grandes proporciones como el ajuste posglaciar, iniciado en la última Edad de Hielo o glaciación Würm, que comenzó hace unos 110 000 años y finalizó alrededor del 9700 a. C., dando paso al Holoceno, actual periodo de clima templado.
El mismo que está
cambiando la distribución de su masa y modificando el valor del momento de
inercia (I) que implica también el de su período de rotación (T) por el principio de
conservación del momento angular (L). En este siglo, y por citar
uno, vaya el terremoto del océano Índico de 2004 que aceleró la rotación en
tres microsegundos (3 μs), si bien lo que ha ocurrido en realidad a lo largo de
millones de años es todo lo contrario.
La rotación del planeta se ha ido ralentizando de forma significativa debido a las interacciones gravitacionales con otros cuerpos celeste, en especial con nuestro único satélite natural, la Luna. Una rotación de la que le decía que la mayoría de los planetas del sistema solar, formado a partir de una gigantesca nube giratoria de gas y polvo (nebulosa), hacen hacia la izquierda excepto Venus y Urano, segundo y penúltimo en proximidad al Sol ¿por qué?
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
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