lunes, 13 de abril de 2026

Los Becquerel: Henri, ... (y 2)

(Continuación) Sin duda se trata de un caso paradigmático de serendipia científica que desembocó en la producción humana de una clase de energía, energía nuclear, cuya capacidad aplicativa para bien o para mal, cualitativa o cuantitativamente hablando, constituye un gigante que a veces parece poder escapar de nuestro control. Precaución.

Y si bien son los Curie los que con sus aportaciones expandieron y le dieron potencial científico y técnico a nivel mundial, fue el descubrimiento del francés quien lo inició todo, el que sembró la semilla de la nueva ciencia. Sin él, quizás, no habríamos conocido el átomo y su constitución, no al menos en la forma que lo conocemos y entendemos hoy.

El Nobel y más quisicosas

‘En reconocimiento de sus extraordinarios servicios por el descubrimiento de la radiactividad espontánea’ así reza el texto del diploma del Premio Nobel de Física en 1903 que compartió con el matrimonio Curie, y del que le cuento una curiosidad que tiene cierta recarga de género.

Resulta que el reparto de su importe económico no se hizo en tres partes iguales, no, y el motivo no fue otro que el de que no todos eran hombres, estaba ella (El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres).

De modo que el acuerdo al que llegaron fue que una mitad sería para Becquerel y la otra para el matrimonio a partes iguales. Lo curioso es que su nombre figura en el texto de la recompensa entregada a la pareja.

Henri no sobrevivió mucho ni a su descubrimiento ni al galardón sueco ni a Pierre pues fallecía en 1908 con tan solo 55 años y, si bien su muerte fue por causas desconocidas, se informaba que “había desarrollado quemaduras graves en la piel, probablemente por la manipulación de materiales radiactivos”. A buen entendedor...

Eponimias

Es probable que recuerde de los tiempos de la física bachillera una relacionada con él, me refiero a la unidad derivada del Sistema Internacional de Unidades (SI) que mide la actividad radiactiva de un material, de nombre becquerel, símbolo Bq (con mayúscula pues deriva de nombre propio) y que fue introducida en 1975.

Ya de la que va, es probable que recuerde también que no es la única que ha existido. Dando marcha atrás en el tiempo, en 1946, se definió una unidad que no pertenece al SI de nombre rutherford, símbolo Rd y que dejó de utilizarse con la definición del becquerel.

Por último, hay que citar a la más antigua de las unidades de radiactividad y que tampoco pertenece al SI, me refiero al curio, de símbolo Ci y propuesto en 1910 como homenaje a Pierre Curie fallecido cuatro años antes en un accidente callejero con un carro. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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