miércoles, 15 de abril de 2026

Nueva escala sísmica [CR-351]

[Esta entrada apareció publicada el 06 de marzo de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]

Me llegaba hace unos días un comentario acerca de la existencia de métodos más precisos para cuantificar la energía liberada en un sismo y la aparición de una nueva escala, denominada escala de magnitud de momento, a fin de comprender mejor dicha liberación energética y poder diferenciar el impacto real en distintas regiones. 

Y es que este campo de conocimiento ha evolucionado también en un intento por superar las limitaciones del sistema tradicional, por ejemplo, la archiconocida escala de Richter, famosa por su simplicidad y uso mediático, pero que con el paso del tiempo ha mostrado tener no pocas restricciones interpretativas. Y como ya imaginará la interpretación de los datos sísmicos resulta clave para alertar y proteger a la población.

De esta escala, concebida en 1935 por Charles Richter y Beno Gutenberg, recordarle algunas limitaciones: a) Mide la magnitud local de un sismo mediante una escala logarítmica, es decir que cada punto en la escala representa un aumento de cien veces en la energía liberada, de modo que un terremoto de magnitud 6 no libera el doble de energía que uno de magnitud 3, sino un millón de veces más. 

Una compleja dependencia matemática que no todos comprenden y una dificultad a la que hay que añadir la confusión que genera el uso del lenguaje cotidiano, donde se habla de “grados” en lugar de “magnitud”, no siendo lo mismo. La comunicación de este complejo fenómeno supera con mucho la aparente familiaridad y sencillez de la Richter, para la que resulta confusa.

b) Como tal escala, solo resulta precisa para aquellos terremotos que tengan determinados valores de magnitud y se produzcan a unas profundidades específicas, en concreto entre 2,0 y 6,9 de magnitud y sean pocos profundos, escapando el resto a su posibilidad de cuantificación. O sea que, además de confusa, es limitada, dos inconvenientes no deseables para la cuestión que debe primar en este caso, prevención y seguridad pública. 

c) Tampoco refleja fielmente las características físicas del origen de los terremotos, ni permite comparar su impacto real en zonas alejadas del epicentro o con condiciones geológicas distintas. De hecho, su valor de magnitud no determina por sí solo los daños o el impacto en la población al no tener en cuenta factores como: distancia al epicentro, profundidad del sismo o características del suelo, que influyen de manera notable en los efectos percibidos.

De ahí que, para este siglo XXI, la comunidad científica haya adoptado la escala de magnitud de momento de los sismólogos Thomas Hanks y Hiroo Kanamori desarrollada, ojo, en 1979. Una sismología moderna que recurre a modelos matemáticos y tecnología avanzada permitiendo calcular la energía liberada, sin restricciones de magnitud o profundidad. Es más, cuantifica incluso eventos hipotéticos, como impactos de meteoritos.

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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