domingo, 25 de septiembre de 2022

‘Anni mirabiles’: 1492, 1543, 1666 (y 2)

(Continuación) Sin duda alguna, todos y cada uno de estos sucedidos posibilitaron que los Reyes Católicos construyeran la más poderosa monarquía del mundo occidental, haciendo de él nuestro multifacético (histórico, religioso, literario, náutico), patrio y asombroso año milagroso de 1492.

Annus mirabilis, 1543

Cambio de siglo y de campo de conocimiento pues nos pasamos al de la ciencia, en concreto a dos de sus disciplinas, medicina y astronomía, y de la mano de un par de protagonistas. Este año está considerado, por no pocos exégetas, como el del inicio de la revolución científica motivado, sobre todo, por la publicación de dos libros extraordinarios.

Uno, el influyente De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano), escrito por un joven (solo tenía 29 años) médico belga, Andrés Vesalio (1514-1564), que con profusión de imágenes alegóricas sobre la anatomía humana revolucionó la forma de entender tanto la anatomía como las prácticas médicas.

Otro, el no menos influyente De revolutionibus orbium coelestium (Sobre los giros de los cuerpos celestes), obra fundamental del astrónomo polaco del Renacimiento Nicolás Copérnico (1473-1543) donde expone una teoría heliocéntrica para nuestro sistema solar, que cambiaría la ciencia y la forma de entender el mundo para siempre.

La cambió sin duda, pero no es menos cierto que no era ese, todavía, el momento, lo digo por la fecha de publicación (el mismo de su muerte) y la dedicatoria al papa Paulo III (otro día se lo cuento).

Por no hablar del luctuoso sucedido cincuenta y siete (57) años después, al nolano Giordano Bruno (1548-1600) o el más que triste acto de abjuración en 1633 de, un ya anciano, el pisano Galileo Galilei (1564​-1642).

Annus mirabilis, 1666

Nuevo cambio de siglo, pero no de campo de conocimientos porque, por antonomasia y para otros tantos estudiosos del asunto, éste es el auténtico annus mirabilis de la ciencia, y lo es de la mano de un único hombre, el genial y polifacético inglés Isaac Newton (1643-1727).

Quién obligado a confinarse durante un año y medio, debido a la epidemia de peste que asoló Inglaterra entre 1665 y 1666, produjo la maravilla científica que produjo, Fiat lux.

De modo que, desde esta perspectiva, esta expresión latina tiene un valor distinto al que le otorgó su compatriota, el poeta de la Restauración inglesa, John Dryden, desencadenante de esta minisaga de entregas. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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