miércoles, 19 de mayo de 2021

Vacunas y Genómica. Hitos de Ciencia, 2020

(Continuación) Y si esto ya ocurre con un tamaño de unas pocas unidades de masas solares, ¿cómo es que existen estrellas del tamaño de varias decenas (85 y 66) de masas solares? Desgraciadamente no lo sabemos, por ahora.

¿Qué y cuánto nos queda por aprender acerca de la teoría de los agujeros negros? ¿Seguiremos detectando más ondas gravitacionales? Pues todo apunta a que el fenómeno sideral ha venido, como el coronavirus SARS-CoV-2, para quedarse entre nosotros. De hecho, durante este año se han multiplicado el número de ondas gravitacionales detectadas y que delatan las colisiones entre agujeros.

Más y más agujeros negros

Y entre estas perturbaciones, unas que revelan la inusitada existencia de otros tipos de agujeros. Unos de masas intermedias a las citadas con anterioridad y que no dejan de asombrar a los astrónomos ya que, tampoco ellos, según la teoría actual, deberían existir con esos valores másicos.

Por no hablarle de otros más extraordinarios aún, los supermasivos agujeros negros, de millones de masas solares que se han detectado en el centro de algunas galaxias. No, no hay duda que estamos ante un tercer (3.º) y merecido hito científico de 2020.

Un descubrimiento de gran alcance, que seguro ampliará y revolucionará los conocimientos que tenemos de los agujeros negros, planteando nuevos retos no ya, acerca de la magnitud de las masas estelares implicadas sino, por supuesto, y ni que decir tiene, sobre la gran sensibilidad y precisión requeridas en los métodos de detección. Ciencia, tecnología y técnica cogidas por la misma mano del hombre.

Secuenciación del coronavirus

Le mencionaba de refilón unas líneas más arriba al SARS-CoV-2, una cita que me viene que ni pintada como percha de la que colgar otro hito que, quizás, por la vorágine de esta maldita pandemia, ha pasado desapercibido.

Me refiero a cómo fue posible que, ya el 11 de enero de 2020, tan solo once (11) días después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibiera la alerta de un nuevo tipo de neumonía detectada en Wuhan, este mismo organismo publicara en Twitter que había recibido de China las secuencias genéticas del nuevo coronavirus.

La respuesta es el genoma, apreciado lector, entendido aquél como un conjunto completo de ADN dentro de una sola célula de un organismo. Más en concreto del genoma humano, presentado en 2001, como caso singular dentro de la genómica, un novedoso campo de la biología molecular, encargado de estudiar la estructura, función, evolución y mapeo de los genomas.

Veinte (20) años tan solo contemplan a la genómica como disciplina científica, y ya es tanta su trascendencia científica y técnica. Para empezar, gracias a ella, investigadores de todo el mundo han podido desarrollar sus propios estudios sobre la evolución del virus, métodos de detección, desarrollo de vacunas, etcétera. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas

 

 


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