La balanza no distingue el plomo del oro.

Anónimo

sábado, 5 de octubre de 2019

Haikus (260) de la cortesía


  A veces debemos desnudar nuestro ego, orear nuestra vanidad y despertar de nuestro sueño habitual.

A nadie puedo 
confesar mis deseos, 
de hilos embrollados. 

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