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(6 de septiembre de 1522).

Carta de
Juan Sebastián Elcano al rey Carlos I desde Sanlúcar de Barrameda

lunes, 30 de septiembre de 2019

¿Por qué, cómo y cuánto dejar de propina?

(Continuación) En este sentido algún comensal precisó que él sólo dejaba propinas, cuando comía o cenaba en un restaurante de cierta categoría y coste elevado, pero nunca si lo hacía en uno barato o en un bar ¿Qué les parece?, humano ¿verdad? Demasiado humano quizás, como bien nos dice el filósofo alemán.
Claro que, y tanto como el fondo por el que se deja una propina, importa también y no menos, la forma con la que este gesto se ejecuta. Ante todo, por educación y protocolo, el de la gratificación debe ser discreto y carente tanto de todo exhibicionismo prepotente, como de cualquier atisbo de rácana cutrería. Y así no es de recibo, por poco elegante, dejar a la vista la cantidad si ésta es alta, como tampoco lo es, por inapropiado, utilizar la propina para liberar nuestros bolsillos de monedas de pequeño importe. No, no está bien, pero a veces ocurre.
Y por supuesto está la cantidad que dejamos de propina. Es evidente que no se puede ofender con la forma de darla, pero tampoco con el importe de la misma, que no debe ser tan irrisorio como para que resulte molesto, incluso ofensivo, a quien la recibe ¿Cuánto debemos dejar de propina? ¿Qué importe podemos considerar como adecuado y oportuno socialmente?
“Tres eran tres, las hijas de Elena; tres eran tres, …” así empieza el viejo dicho que me viene de perlas a propósito de las entradas que, con ésta, llevo dedicadas al asunto propinero, las anteriores sobre su porqué y cómo, y las que vienen sobre su cuánto, cuándo y qué.
¿Cuánto dejar de propina?
Vaya por delante que su importe en España no sólo no está regulado en ningún sentido, no hay ni asomo de norma, sino que, y a pesar de lo extendida que está la costumbre, no llega a tener naturaleza de fondo jurídico. De modo que no solo no tenemos obligación de dejar importe alguno, sino que no existe una cantidad señalada al respecto. Bueno es saberlo.
Ya. Pero por lo que tengo aprendido de personas que me consta están muy viajadas y leídas, ante una cuenta de cierta importancia, y si queremos dejar una gratificación económica correcta por estar satisfechos con la comida servida y el servicio recibido, es un buen indicador o guía cuantitativa de la misma el diez por ciento (10%) de su importe. Parece que ése es el monto razonable, lo que pongo en su conocimiento.
En lo que respecta a las personas referidas y sus circunstancias motoras y lectoras, me atengo a lo que dicen que dijo el ‘Príncipe de los Ingenios’: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Pues eso, que quién es uno para contestar al gran Miguel de Cervantes. No obstante, en la sobremesa de la comida veraniega de marras, fui un paso más allá y pregunté si solían dejar propinas en bares y restaurantes. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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